Oct
28
Posted on 28-10-2009
Filed Under (Higiene, Mujer, Salud) Por vandir

2914a039himenp

El PDQ (siglas en inglés) es un sistema computarizado que ofrece información actualizada sobre el cáncer y su prevención, detección, tratamiento y apoyo terapéutico. Este es un servicio del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, siglas en inglés) para las personas con cáncer y sus familias, y para los médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud.

Descripción del PDQ completo

¿Qué es el cáncer de la vagina?

El cáncer de la vagina, un tipo de cáncer poco común en la mujer, es una enfermedad en la cual se encuentran células cancerosas (malignas) en los tejidos de la vagina. La vagina es el pasaje a través del cual salen los fluidos del cuerpo durante los períodos menstruales y a través del cual nacen los bebés. También se conoce como “canal de nacimiento”. La vagina conecta el cuello uterino (la abertura de la matriz o útero) y la vulva (los pliegues formados por la piel alrededor de la abertura de la vagina).

Existen dos tipos de cáncer de la vagina: el cáncer de células escamosas (carcinoma escamoso) y el adenocarcinoma. El carcinoma escamoso por lo general se encuentra en mujeres entre las edades de 60 y 80 años. El adenocarcinoma se encuentra con mayor frecuencia en mujeres entre los 12 y 30 años de edad.

Las mujeres jovenes cuyas madres tomaron DES(dietilestilbestrol) están en riesgo de contraer tumores vaginales. Algunas de ellas desarrollan un tipo de cáncer poco común llamado adenocarcinoma de células claras. El fármaco DES es un medicamento que se dio a mujeres embarazadas entre 1945 y 1970 para impedir que perdieran a sus bebés (aborto natural).

Se debe consultar un doctor si se observa cualquiera de estas condiciones hemorragia o secreción no relacionadas con el período (menstruación), dificultad o dolor al orinar, dolor durante el coito y dolor en el área pélvica. La posibilidad de que usted desarrolle cáncer vaginal persiste aun cuando usted ha sido sometida a una histerectomía.

El médico puede usar varias pruebas diferentes para determinar si existe cáncer. Por lo general empezará por hacer un examen interno (pélvico). Luego hará un palpamiento para determinar la presencia de protuberancias. El médico después realizará una prueba de Papanicolaou, empleando un pedazo de algodón, un cepillo o una espátula pequeña de madera para raspar suavemente el exterior del cuello uterino y la vagina y recoger algunas células. El paciente podrá sentir algo de presión, pero por lo general no se siente dolor.

Si se encuentran células anormales, el médico tendrá que cortar una muestra pequeña de tejido de la vagina (en un procedimiento llamado biopsia) y observarla en el microscopio para determinar la presencia de células cancerosas. El médico deberá examinar no sólo la vagina, sino también los otros órganos de la pelvis para determinar el lugar de origen del cáncer y los órganos a los que se pudo haber diseminado. El médico puede tomar una radiografía del tórax para asegurarse de que el cáncer no se haya diseminado a los pulmones.

La probabilidad de recuperación (pronóstico) y elección de tratamiento dependerán de la etapa en la que se encuentra el cáncer (si está solamente en la vagina o se ha diseminado a otros lugares) y el estado de salud general del paciente.

EXPLICACION DE LAS ETAPAS

Etapas del cáncer de la vagina

Una vez detectado el cáncer de la vagina (diagnosticado), se harán otras pruebas para determinar si el cáncer se ha diseminado de la vagina a otras partes del cuerpo (clasificación por etapas). El médico necesita saber la etapa en la que se encuentra la enfermedad para poder planificar el tratamiento adecuado. Las siguientes etapas se emplean para la clasificación del cáncer de la vagina:

- Etapa 0 ó carcinoma in situ: El cáncer de la vagina en etapa 0 es un cáncer temprano. El cáncer se encuentra dentro de la vagina únicamente y sólo en unas cuantas capas celulares.

- Etapa I: El cáncer se encuentra en la vagina, pero no se ha diseminado fuera de ésta.

- Etapa II: El cáncer se ha diseminado a los tejidos externos que se encuentran en la parte inmediatamente afuera de la vagina, pero no ha llegado hasta los huesos de la pelvis.

- Etapa III: El cáncer se ha diseminado a los huesos de la pelvis. Las células cancerosas también se pueden haber diseminado a otros órganos y a los ganglios linfáticos de la pelvis. (Los ganglios linfáticos son estructuras pequeñas, en forma de frijol, que se encuentran por todo el cuerpo y cuya función es producir y almacenar células que combaten la infección.)

- Etapa IVA: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto.

- Etapa IVB: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como los pulmones.

- Recurrente: Enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) después de haber sido tratado. Puede volver a aparecer en la vagina o en otro lugar.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Tratamiento del cáncer de la vagina

Existen tratamientos para todas las pacientes con cáncer de la vagina. Se emplean tres clases de tratamiento:

1. Cirugía (extracción del cáncer en una operación).
2. Radioterapia (uso de dosis elevadas de rayos X u otros rayos de alta energía  para eliminar las células cancerosas y reducir tumores).
3. Quimioterapia (uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas).

La cirugía es el tratamiento más común para todas las etapas del cáncer de la vagina. El médico puede extraer el cáncer empleando alguno de los siguientes métodos:

La cirugía con rayos láser consiste en el uso de un haz estrecho de luz para  eliminar las células cancerosas. Esta operación es útil para el cáncer en etapa 0.

La escisión local amplia es una operación que consiste en la extracción del  cáncer y parte del tejido situado alrededor. Es posible que usted necesite que se le injerte piel tomada de otra parte del cuerpo para reparar la vagina después de que el cáncer haya sido extraído.

A veces se lleva a cabo una operación en la cual se extrae la vagina  (vaginectomía). Cuando el cáncer se ha extendido fuera de la vagina, la vaginectomía puede combinarse con una cirugía para extraer el útero, los  ovarios y las trompas de Falopio (histerectomía radical). Durante estas operaciones, también se pueden extraer los ganglios linfáticos de la pelvis (disección de ganglios linfáticos).

Si el cáncer se ha extendido fuera de la vagina y los otros órganos  femeninos, el médico puede extraer el colon inferior, el recto o la vejiga  (dependiendo de dónde se haya extendido el cáncer) junto con el cuello  uterino, el útero y la vagina (exenteración).

Tal vez se necesite hacer injertos de piel y cirugía plástica para hacer una  vagina artificial después de estas operaciones.

La radioterapia consiste en el uso de rayos X u otros rayos de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación puede provenir de una máquina situada fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales que producen radiación (radioisótopos) a través de tubos plásticos delgados que se aplican al área donde se encuentran las células cancerosas (radiación interna). La radiación puede emplearse sola o después de una cirugía.

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. La quimioterapia se puede tomar en forma oral, o puede ponerse en el cuerpo con una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia se denomina un tratamiento sistémico ya que los medicamentos se introducen al torrente sanguíneo, viajan a través del cuerpo y pueden destruir las células cancerosas situadas fuera de la vagina. Para tratar el cáncer vaginal, la quimioterapia también puede aplicarse directamente a la vagina en un procedimiento llamado quimioterapia intravaginal.

Tratamiento por etapas

El tratamiento para el cáncer de la vagina depende de la etapa en que se encuentra la enfermedad, el tipo de enfermedad, edad y condición general del paciente.

El paciente podría recibir tratamiento que se considera estándar en base a los resultados obtenidos por varios pacientes en pruebas anteriores, o podría considerar el formar parte de una prueba clínica. No todas las pacientes se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseados. Por estas razones, las pruebas clínicas están diseñadas para encontrar mejores maneras de tratar a los pacientes con cáncer y están basadas en la información más actualizada. Se están llevando a cabo pruebas clínicas en la mayor parte del país para la mayoría de las etapas del cáncer de la vagina.
CANCER VAGINAL EN ETAPA 0

El tratamiento podría consistir en alguno de los siguientes:

1. Cirugía para extraer toda o parte de la vagina (vaginectomía). La  operación podría ser seguida de un injerto de piel para reparar el daño  hecho a la vagina.
2. Radioterapia interna.
3. Cirugía con rayos láser.
4. Quimioterapia intravaginal.

CANCER VAGINAL EN ETAPA I

El tratamiento para el cáncer de la vagina en etapa I dependerá de si el paciente tiene cáncer de células escamosas o adenocarcinoma.

Si el paciente tiene cáncer de células escamosas, podría recibir alguno de los siguientes tratamientos:

1. Radioterapia interna con o sin radioterapia de haz externo.
2. Escisión local amplia. Esto puede ir seguido por la reconstrucción de la vagina. También se puede administrar radioterapia después de la cirugía  en algunos casos.
3. Cirugía para extraer la vagina con o sin los ganglios linfáticos del área  pélvica (vaginectomía y disección de ganglios linfáticos).

Si el paciente tiene adenocarcinoma, podría recibir alguno de los siguientes tratamientos:

1. Cirugía para extraer la vagina (vaginectomía) y el útero, los ovarios y  las trompas de Falopio (histerectomía). Los ganglios linfáticos de la pelvis también se extraen (disección de ganglios linfáticos). Esto  podría ir seguido de la reconstrucción de la vagina. También se podría  administrar radioterapia después de la cirugía en algunos casos.
2. Radioterapia interna con o sin radioterapia de haz externo.
3. En pacientes seleccionadas, escisión amplia local y extracción de algunos  de los ganglios linfáticos de la pelvis seguida de radiación interna.

CANCER VAGINAL EN ETAPA II

El tratamiento para el cáncer de la vagina en la etapa II es el mismo ya sea que usted tenga cáncer de células escamosas o adenocarcinoma.

El paciente podría recibir alguno de los siguientes tratamientos:

1. Combinación de radioterapia interna y externa.
2. Cirugía, la cual puede ir seguida de radioterapia.

CANCER VAGINAL EN ETAPA III

El tratamiento para el cáncer de la vagina en la etapa III es el mismo ya sea que usted tenga cáncer de células escamosas o adenocarcinoma.

El paciente podría recibir alguno de los siguientes tratamientos:

1. Combinación de radioterapia interna y externa.
2. Cirugía la cual se puede combinar algunas veces con radioterapia.

CANCER VAGINAL EN ETAPA IVA

El tratamiento para el cáncer de la vagina en la etapa IVA es el mismo ya sea que usted tenga cáncer de células escamosas o adenocarcinoma.

El paciente podría recibir alguno de los siguientes tratamientos:

1. Combinación de radioterapia interna y externa.
2. Algunas veces se puede combinar cirugía con radioterapia.

CANCER VAGINAL EN ETAPA IVB

Si la paciente tiene cáncer de la vagina en etapa IVB, el tratamiento podría consistir en radiación para aliviar síntomas como el dolor, náusea, vómito o la función intestinal anormal. También se puede aplicar quimioterapia. Usted también podría optar por participar en una prueba clínica.

CANCER VAGINAL – RECURRENTE

Si el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) y se ha extendido más allá de los órganos femeninos, el médico quizás extraiga el cuello uterino, el útero, el colon inferior, el recto o la vejiga (exenteración), dependiendo de dónde se haya diseminado el cáncer. El médico podría administrarle radioterapia o quimioterapia.

El paciente también podría optar por formar parte de una prueba clínica de quimioterapia o radioterapia.

Fuente: buenasalud

(0) Comments    Read More   
Jun
24
Posted on 24-06-2009
Filed Under (Embarazada, Mujer) Por vandir

A medida que transcurre el embarazo se van produciendo cambios importantes en el cuerpo de la madre, algunos muy visibles, otros menos. Estas transformaciones anatómicas, químicas y fisiológicas sirven para proporcionar al futuro hijo los elementos indispensables para su desarrollo.

cambios-embarazoCambios en el cuerpo de la mujer durante el embarazo

Además de aumentar de peso, las modificaciones más espectaculares que experimenta el cuerpo de la futura madre son el cambio del tamaño del útero y de los senos. Sin embargo, también se registran algunos cambios más discretos en los sistema circulatorio, respiratorio, urinario y digestivo.

Cambios en el cuerpo de la mujer: la respiración
El embarazo provoca cambios y transformaciones en prácticamente todos los sistemas de la madre: circulatorio, digestivo e incluso en la respiración.

A lo largo del embarazo es posible que notes que te cambia ligeramente el tono de la voz o que tienes ciertas dificultades para respirar por la nariz. Es normal. Las modificaciones hormonales debidas al embarazo a veces provocan una congestión pasajera de la mucosa de la  laringe, la tráquea y los bronquios.

Además, durante la última parte del embarazo, disminuyen el tono y la actividad de los músculos abdominales. El útero ha ido empujando poco a poco hacia arriba el músculo esencial de la respiración, el diafragma,  lo que reduce sus movimientos; la respiración pasa a ser alta o torácica.

Por otra parte, la madre también respira por su bebé, cuyos pulmones no funcionarán hasta el parto; en cada inspiración, hay que obtener entre un 10 y un 15% de aire más de lo normal sin acelerar la respiración. Esta hiperventilación tiene, además, la ventaja de beneficiar al feto ya que hace bajar la presión de dióxido de carbono.

Cambios en el cuerpo de la mujer: los pechos
Los pechos también empiezan a hincharse y a aumentar de peso desde los primeros meses. Este desarrollo se acompaña a veces de picores y punzadas. Al cabo de unas pocas semanas los pezones sobresalen, la areola se oscurece, se abomba y aparecen pequeños bultos (los llamados tubérculos de Montgomery).

Las venas de los pechos, que suelen estar muy irrigados durante el embarazo, se hacen más visibles. En algunas ocasiones, a partir del cuarto mes, rezuma de los pezones un liquido amarillento y viscoso: se trata del calostro. Si tienes pensado dar de mamar al bebé cuando nazca, el calostro constituirá el primer alimento del bebé después del parto, ya que es rico en albúmina y vitaminas y la auténtica leche no aparece hasta tres o cuatro días después del nacimiento.

Si eres una de las mujeres que no notas ningún cambio significativo en el tamaño de tus pechos durante el embarazo, no te preocupes. Esto no tiene nada que ver con tu capacidad para tener un buen embarazo o para dar de mamar a tu futuro bebé.

Cambios en el cuerpo de la mujer: la digestión
El crecimiento del útero, impulsado por el crecimiento de tu bebé, es la transformación fundamental que provoca el resto de cambios en la mujer embarazada. Al ir aumentando de tamaño, el resto de órganos tienen que comprimirse para dejar espacio suficiente al feto, al líquido amniótico y a la placenta. Sin embargo, en el caso del sistema digestivo, es el efecto de las hormonas lo que más perturba su funcionamiento y el que normalmente provoca  ciertas molestias.

  • Boca

La secreción de saliva aumenta repentinamente al principio del embarazo. Las encías se vuelven más sensibles y sangran durante el cepillado. Los complementos de calcio, fósforo o flúor, que recomiendan algunos médicos de forma preventiva durante el embarazo, no protegen contra las caries dentales, que son, al parecer más frecuentes durante este periodo.

Por ello, hay que limitar el consumo de azúcar y seguir cepillándose los dientes tres veces al día después de las comidas. Es conveniente visitar con regularidad al dentista para que detecte y trate las caries durante la gestación. Si fuese necesario, se pueden efectuar radiografías dentales con ciertas precauciones. Recuerda que tener una buena dentadura garantiza una mejor digestión.

  • Esófago – estómago

Alrededor del cuarto mes de embarazo puede aparecer una sensación de ardor que surge del estómago y sube por el esófago hasta la garganta. Se trata de la pirosis, fenómeno que persistirá hasta el parto y que muchas veces se agrava cuando se está acostada. Se debe a un mal funcionamiento momentáneo del sistema que impide que los alimentos ingeridos retornen y vuelvan a subir.

Bajo la influencia de una hormona especialmente activa durante el embarazo, la progesterona, el estómago se vuelve más perezoso, menos tónico, y esto provoca a veces las náuseas que suelen tener algunas mujeres embarazadas. Los alimentos están más tiempo en el estómago, que se vacía con mayor lentitud; de ahí esa sensación inmediata de estar llena cuando se come.

  • Los intestinos

Al igual que el estómago y la vesícula biliar, los intestinos se distienden por efecto de la progesterona. El transito digestivo se ralentiza y puede generar una tendencia al estreñimiento que se puede combatir con una alimentación adaptada. Este inconveniente puede, no obstante, tener un aspecto positivo: la lentitud de la digestión favorece la absorción por parte del organismo de los elementos nutritivos de los alimentos.

Cambios en el cuerpo de la mujer: el útero
Los cambios en el útero y los pechos de la embarazada son sin duda la transformación más visible que sufre el cuerpo de la mujer durante el embarazo.

El útero empieza a crecer desde el principio mismo del embarazo. Tiene mucho camino por recorrer, ya que en apenas nueve meses, su tamaño tiene que aumentar de 6,5 cm a 32-33 cm, su peso pasar de unos 50 o 60 g a más de 1 kg; , y su capacidad, de 2 o 3 mililitros a 4 o 5 litros.

Desde fuera, sólo notarás los cambios a partir del cuarto o quinto mes del embarazo, cuando tu vientre comience a hincharse considerablemente, pero, con sólo un mes o mes y medio, el médico ya  podrá, mediante la palpación, apreciar la transformación del  útero: de la inicial forma triangular ha pasado a sr redondo, se ha flexibilizado y ya ha alcanzado el tamaño de  una naranja.

Esta  evolución proseguirá a lo largo de los meses. Los órganos como el estomago, los intestinos y la vesícula se irán adaptando, mientras que la pared del vientre, elástica, se distenderá poco a poco. La figura  también cambiará y puede que el tronco se arquee, tirando hacia atrás los hombros para compensar el peso del abdomen.

Cambios en el cuerpo de la mujer: la circulación
El sistema circulatorio de la embarazada también sufre pequeñas transformaciones durante el embarazo, modificándose para adaptarse a la nueva vida que se va gestando. La misión de la sangre de la madre durante el embarazo es suministrar las sustancias necesarias para el desarrollo del feto y eliminar los desechos, utilizando como intermediario un órgano que se crea ex profeso durante el embarazo: la placenta

  • La sangre

Durante la gestación, todos los vasos sanguíneos se dilatan y el volumen de sangre materna aumenta en un litro y medio aproximadamente: pasa de  4 a 5 o 6 litros. Los glóbulos rojos quedan así disueltos en una mayor cantidad de plasma -parte liquida de la sangre. Como las necesidades de hierro aumentan, para prevenir una anemia por carencia de este elemento, se prescribe a la futura madre un suplemento durante el curso del embarazo.

  • Las venas

El crecimiento del útero dificulta a veces el retorno de la sangre desde los miembros inferiores hacia el corazón; las piernas tienen tendencia a hincharse y existe riesgo de aparición de varices. Si la vena cava inferior, que devuelve la sangre al corazón, queda comprimida por el útero, se pueden sufrir molestias, especialmente cuando se está acostada sobre la espalda. Para evitarlas, basta con desbloquear dicha vena: lo mejor es acostarse sobre el costado izquierdo, ya que la vena cava inferior pasa a la derecha del útero.

  • El pulso

La frecuencia cardiaca se acelera entre 10 y 15 latidos por minuto, incluso durante el sueño, y algo más en caso de que sean gemelos. Suele oscilar entre 60 y 90 latidos por minuto. El gasto cardiaco aumenta en un 30 0 un 50% desde el final del primer trimestre hasta el final del embarazo. El corazón late más deprisa porque tiene que bombear más sangre y todo el sistema cardiovascular se adapta a los esfuerzos adicionales que inevitablemente hay que realizar durante el embarazo.

  • La tensión arterial

La tensión arterial baja ligeramente durante los dos primeros trimestres del  embarazo porque los vasos sanguíneos están dilatados. Al acercarse el final del mismo, la tensión vuelve a sus valores anteriores (de antes del embarazo), pero no debe sobrepasar el valor 14/9.

Cambios en el cuerpo de la mujer: cambios hormonales
El embarazo va acompañado de complejos procesos hormonales que permiten al organismo de la embarazada adaptarse a sus nuevas necesidades. Dos hormonas son las principales causantes de estos cambios:  la progesterona y los estrógenos. Producidas por los ovarios cuando la mujer está en estado y por la placenta durante el embarazo, estas hormonas son esenciales en la vida sexual y genital de la mujer.

El equilibrio entre estas hormonas permite la implantación del huevo en el útero; también son estas hormonas las que garantizan la supervivencia del feto gracias a su acción sobre los músculos lisos, como el útero, que impide las contracciones uterinas durante el embarazo. La única hormona que sólo se segrega a lo largo del embarazo es la hormona gonadotropina coriónica, que interviene en el mantenimiento del cuerpo amarillo al principio del mismo. A lo largo de la gestación, entrarán en juego otras hormonas, como la prolactina, que activa la modificación de los pechos con vistas a la lactancia, y la oxitocina, bajo cuya influencia se desencadenara el parto.

  • La adaptación del metabolismo

Las transformaciones químicas que, durante el embarazo, permiten al organismo satisfacer las necesidades de energía, reparar y producir nuevos tejidos y elaborar sustancias vitales no son tan espectaculares como las mencionadas más arriba. Sin embargo, son fundamentales, tanto para la madre como para el futuro bebé. La alimenticios adquiere en este punto toda su importancia porque de ella dependen las aportaciones de calcio, proteínas, hierro, vitaminas, grasas, etc., que necesita el futuro hijo para pasar de un grupo de células a convertirse en un ser humano de mas de 3 kilos en el momento del parto. El agua, la sal, los lípidos (grasas), los azúcares y las proteínas se transforman para suministrar al feto los elementos nutritivos que puede asimilar su propio metabolismo.

Fuente: elembarazo

(0) Comments    Read More   
May
01
Posted on 01-05-2009
Filed Under (Mujer) Por vandir

200402agwhs13La menstruación (el período) constituye una etapa fundamental de la pubertad en las niñas y es uno de los muchos indicios físicos que señalan que una niña se está convirtiendo en mujer. Y al igual que muchos de los otros cambios asociados con la pubertad, es posible que la menstruación genere confusión en las niñas (y en los varones). Algunas niñas anhelan tener su primera menstruación, mientras que a otras les genera temor o ansiedad. Una gran cantidad de niñas y varones no comprenden exactamente cómo es el sistema reproductor femenino y lo que sucede realmente durante el ciclo menstrual, lo que hace que este proceso parezca aún más misterioso.

La pubertad y el período

Cuando las niñas comienzan a transitar la pubertad (que suele empezar entre los 8 y 13 años), su cuerpo y su mente cambian de muchas maneras. Las hormonas de su organismo estimulan nuevos desarrollos físicos, como el crecimiento y el desarrollo de los senos. Una niña tiene su primera menstruación entre 2 y 2 años y medio después de que los senos han comenzado a desarrollarse.

Alrededor de 6 meses antes de tener su primer período, una niña puede notar la presencia de una cantidad mayor de flujo vaginal transparente. Este flujo es común. No hay motivo para que una niña se preocupe por el flujo, salvo que tenga un olor fuerte o cause picazón.

El primer período recibe el nombre de menarca. La menarca no aparece hasta tanto todas las partes del aparato reproductor de una niña hayan madurado y estén funcionando en conjunto.

Las niñas nacen con ovarios, trompas de Falopio y útero. Los dos ovarios tienen forma ovalada y se ubican uno a cada lado del útero (matriz) en la pelvis, que es la parte más baja del abdomen. Los ovarios contienen miles de huevos u óvulos. Las dos trompas de Falopio son largas y delgadas. Cada trompa de Falopio se extiende desde el ovario hasta el útero, un órgano con forma de pera que se ubica en el medio de la pelvis. Los músculos del útero femenino son fuertes y capaces de expandirse para permitir que el útero aloje al feto en crecimiento y luego ayudan a pujar durante el parto.

A medida que una niña madura e ingresa en la pubertad, la glándula pituitaria libera hormonas que estimulan a los ovarios para que produzcan otras hormonas: estrógeno y progesterona. Estas hormonas influyen de varias maneras en el cuerpo de una niña, tanto en la maduración física como en el crecimiento y las emociones.

Alrededor de una vez por mes, un diminuto óvulo abandona uno de los ovarios -lo que se conoce como “ovulación”- y se desplaza a través de una de las trompas de Falopio hacia el útero. En los días previos a la ovulación, el estrógeno estimula al útero para que se recubra con sangre y tejidos adicionales, de modo que sus paredes se vuelven más gruesas y acolchadas. De esta manera, el útero se prepara para un embarazo. Si el óvulo llega al útero y es fertilizado por un espermatozoide, se adhiere a la pared acolchada del útero, para luego convertirse poco a poco en un bebé.

Por el contrario, si el óvulo no es fertilizado -lo que ocurre en la mayoría de los ciclos mensuales de una joven, no se adhiere a la pared del útero. Cuando esto sucede, el útero elimina el tejido adicional que recubre su interior. La sangre, el tejido y el óvulo sin fertilizar abandonan el útero y atraviesan la vagina para ser eliminados del cuerpo. En esto consiste el período menstrual. Este ciclo ocurre casi todos los meses durante varias décadas (salvo, por supuesto, cuando la mujer está embarazada) hasta que la mujer llega a la menopausia y sus ovarios ya no liberan óvulos.

¿Con qué frecuencia tiene su período una joven?

Así como algunas niñas ingresan en la pubertad antes que otras, lo mismo ocurre con el período. Algunas jóvenes comienzan a menstruar a la temprana edad de 10 años, pero otras quizá no tengan su primer período hasta que ellas tengan 15 años.

La cantidad de tiempo entre un período y otro se denomina ciclo menstrual (el ciclo se cuenta desde el inicio de un período hasta el inicio del siguiente). Algunas jóvenes tienen ciclos menstruales de 28 días, mientras que otras tienen ciclos de 24, 30 días o más. Después de que menarche, ciclos menstruales duren 21–45 días. Después de que un par de años, los ciclos acorten a una longitud adulta de 21–34 días.

Los períodos irregulares son comunes en las jóvenes que acaban de comenzar a menstruar. El organismo suele tardar algún tiempo en ordenar todos los cambios que están ocurriendo, por lo que una joven quizá tenga un ciclo de 28 días durante dos meses y luego no menstrúe un mes o tenga dos períodos con apenas unos días de diferencia entre uno y otro, por ejemplo. En general, después de algunos meses, el ciclo menstrual vuelve más regular. Sin embargo, muchas mujeres siguen teniendo períodos irregulares cuando ya son adultas.

A medida que una joven crece y sus períodos se acomodan -o ella se acostumbra a su propio ciclo menstrual-, podrá prever cuándo tendrá su próxima menstruación. Mientras tanto, es una idea buena de seguir su ciclo menstrual con un calendario.

¿Cuánto dura y en qué cantidad?

La duración del período también varía. Algunas jóvenes tienen períodos que duran sólo 2 ó 3 días, mientras que otras tienen períodos de 7 días o más. El flujo menstrual -la cantidad de sangre que sale de la vagina- también puede variar mucho entre una mujer y otra.

Algunas chicas pueden preocuparse que ellos pierden demasiado sangre. Puede ser un golpe de ver toda esa sangre, pero es improbable que una chica perderá demasiado, a menos que ella tenga una condición médica como la enfermedad de von Willebrand. Aunque puede parecerse a mucho, la cantidad media de sangre es sólo acerca de 30 mililitros por un período entero. La mayoría de los jóvenes cambiarán almohadillas 3 a 6 veces un día, con cambios más frecuentes cuando su período está más pesado, generalmente en el comienzo del período.

Especialmente cuándo períodos menstruales son nuevos, tu puede estar preocupado por tu riego sanguíneo o si tu período es normal en otras maneras. Hable con un médico o la enfermera si:

* tu período dura más largo que una semana
* tu tiene que cambiar su almohadilla muy a menudo (empapando más
de una almohadilla cada 1–2 horas)
* tu va más largo que 3 meses entre períodos
* tu tiene sangrando en medio períodos
* tu tiene una cantidad excepcional de dolor antes o durante su período
* tus períodos fueron regulares entonces llegó a ser irregular

Dolores cólicos, síndrome premenstrual y granos

Algunas jóvenes quizá perciban cambios físicos o emocionales durante su período. Los dolores colicos menstruales son bastante comunes; de hecho, más de la mitad de las mujeres que menstrúan manifiestan tener dolores cólicos durante los primeros días de su período. Los médicos consideran que los dolores cólicos son causados por la prostaglandina, una sustancia química que produce la contracción de los músculos del útero.

Según la persona, los dolores cólicos menstruales pueden producir un dolor leve y constante, o uno agudo e intenso, y en ocasiones se sienten en la espalda y los muslos, además de en el abdomen. A medida que la joven crece, estos calambres suelen volverse menos molestos y, en ocasiones, llegan incluso a desaparecer por completo.

Mientras tanto, muchas jóvenes y mujeres toman algún fármaco de venta libre, como ibuprofeno o acetaminofeno, que alivian los calambres menstruales. Darse un baño tibio o aplicar calor en la parte baja del abdomen también sirven para aliviar estos dolores. Además, el ejercicio regular durante el ciclo menstrual ayuda a aliviar los dolores cólicos en algunas mujeres. Si nada de esto funciona, debes consultar a tu médico.

Algunas jóvenes y mujeres se sienten deprimidas o se irritan con facilidad durante los días previos al período. Otras quizá se enojen con mayor rapidez o lloren más de lo habitual. Algunas jóvenes tienen antojo de comer ciertos alimentos. Es posible que estos cambios emocionales se deban al síndrome premenstrual o PMS (por su sigla en inglés).

El PMS se asocia con cambios en las hormonas del organismo. Debido a que los niveles hormonales aumentan y disminuyen durante el ciclo menstrual de la mujer, pueden afectar el modo en que ella se siente, tanto en lo emocional como en lo físico. Algunas jóvenes, además de experimentar sentimientos más intensos de lo habitual, perciben cambios físicos durante su período. Algunas se sienten hinchadas a causa de la retención de líquidos; otras notan que sus senos están hinchados y doloridos, y hay quienes tienen dolor de cabeza.

El PMS suele desaparecer poco después del inicio del período, pero es probable que vuelva a aparecer mes tras mes. Los médicos recomiendan que las jóvenes que padecen el PMS hagan ejercicio para sentirse mejor. Algunas jóvenes notan que limitar el consumo de cafeína alivia el PMS.

Es común que las jóvenes tengan un brote de acné durante algún momento de su ciclo. Esto también se debe a las hormonas. Por suerte, los granos asociados con el período suelen dejar de ser un problema a medida que las jóvenes crecen.

Toallas higiénicas, tampones y protectores diarios

Cuando estás menstruando, necesitas usar algo que absorba la sangre. Puedes optar por una toalla higiénica o un tampón.

Hay tantos productos a la venta que quizá debas probar varios antes de encontrar el que mejor se ajusta a tus necesidades. Algunas jóvenes sólo usan toallas higiénicas (en especial, cuando comienzan a menstruar), otras sólo usan tampones y hay quienes alternan; por ejemplo, usan tampones para el día y toallas higiénicas durante la noche.

El período no debe convertirse en un obstáculo para hacer ejercicio, divertirse y disfrutar de la vida. Las jóvenes que son muy activas -sobre todo, las que disfrutan nadar- prefieren usar tampones mientras practican deportes.

Si tienes dudas acerca de las toallas higiénicas, los tampones, o sobre cómo manejarte mejor con tu período, háblalo con tu madre, alguna profesora a cargo del curso de salud y alimentación, una enfermera o una hermana mayor.

Fuente: kidshealth

(0) Comments    Read More   
Abr
18
Posted on 18-04-2009
Filed Under (Higiene, Salud) Por vandir

2914a039himenpLavar los genitales con un jabón suave y agua una vez al día es suficiente. En una mujer normal los sprays higiénicos y desodorantes femeninos son innecesarios y, a veces, incluso perjudiciales.
Normalmente la vagina se limpia por sí misma. Las paredes de la vagina producen su propio fluido que transporta las células muertas y otros microorganismos fuera del organismo. Esta descarga es clara o, bien, lechosa, aunque amarillea cuando se seca.

Es un fluido algo viscoso, dulce y de olor no desagradable. Su producción aumenta coincidiendo con la ovulación y durante la excitación sexual. Si usted tiene una descarga vaginal copiosa, que es de diferente color o de olor muy fuerte, probablemente tenga una infección vaginal, y debe ir a ver a un médico.

Si utiliza un spray para la higiene vaginal, no dirija nunca el spray directamente hacia dentro de la vagina ya que esto puede irritar el tejido vaginal.

Si, utilizando un spray, la piel de la vulva comienza a enrojecerse o a irritarse, deje de usarlo ya que tal vez sea alérgica a algún componente del spray.

Algunas de las compresas comercializadas pueden contener algún irritante químico. Además también pueden cambiar el medio ácido de la vagina lo cual puede provocar el crecimiento de fermentos y otros organismos causantes de infecciones. Le pueden recetar compresas con vinagre diluido para ayudar a mantener el grado de acidez normal así como por su acción limpiadora. Las duchas vaginales también “lavan” el tapón de moco que protege la entrada del cervix de microorganismos infecciosos hacia dentro del útero. A pesar de esto, el médico a veces recomienda duchas vaginales. Si es así tenga cuidado de que el mango de la ducha no está muy cerca. Así reducirá la presión. Si no, los organismos vaginales son forzados o arrastrados hacia el útero (matriz), donde pueden causar una infección.

Las bacterias y gérmenes que causan la infección vaginal tienden a prosperar o crecer en condiciones de calor y humedad. Por esta razón es una buena idea utilizar braguitas de algodón o sintéticas con una compresa de algodón y evitar el uso de braguitas y medias apretadas.

Las braguitas y medias de nylon mantienen la humedad y el calor en el área genital.

Para limpiar el ano hay que hacerlo siempre desde delante hacia atrás para evitar contaminar la vagina con bacterias procedentes del intestino.

Fuente:tuotromedico
http://www.tuotromedico.com/temas/higiene_vaginal.htm#0

(0) Comments    Read More