
Muchas son las mujeres que sueñan con tener un hijo y muchas veces ese sueño termina convirtiéndose en una obsesión que puede afectar tanto la psiquis como el cuerpo; la existencia de un embarazo psicológico surge como resultado de varios trastornos pero suele darse frecuentemente en aquellas mujeres que anhelan y sueñan con tener un hijo de forma desesperada, podría decirse que hasta obsesiva. Decimos que esta patología (ya que el embarazo psicológico se considera una enfermedad de psiquis) puede ser peligrosa por secuelas que puede llegar a dejar; la necesidad inmediata hace que la mujer piensa más y más en el embarazo. Cuando el embarazo no se lleva a cabo es muy probable que se produzca un gran sentimiento de depresión o incluso un trauma; es fundamental que todas las mujeres que piensan o deseen ser madres se informen con respecto al embarazo psicológico: cómo surge y en qué consiste.
¿Qué es y por qué sucede?
Al embarazo psicológico se lo conoce también como pseudociesis y tiene un gran efecto, nocivo, tanto en el cuerpo como en la mente de la mujer; esta condición se manifiesta produciendo cambios corporales reales como los que suelen darse en un embarazo normal. A su vez es capaz de modificar el ciclo menstrual, las glándulas mamarias, la secreción de leche y provoca una sensación sugestiva de movimientos fetales; muchas mujeres suelen también presentar náuseas y subir de peso.
Por todos estos factores decimos que esta es una patología peligrosa, la mente ejerce un poder muy grande sobre el organismo del ser humano y tenemos que saber controlarlo. Como mencionamos anteriormente, la causa principal de un embarazo psicológico parte del deseo incontenible de tener un hijo; sin embargo, de acuerdo a recientes estudios, los expertos señalan que la necesidad de fortalecer los lazos conyugales o sentirse joven y productiva lleva a muchas mujeres a desarrollar esta enfermedad. Otras de las causas que pueden llegar a provocar los síntomas de un embarazo real pero que en definitiva no lo es la dependencia hacia el marido y creer que la llegada de un hijo le garantizará la completa atención de éste.
Habitualmente cuando se desea complacer al esposo o cuando se tienen problemas maritales, la mujer ve al embarazo como la posibilidad de salvar el matrimonio; ella cree que un hijo siempre refuerza los lazos matrimoniales. Créase o no, el embarazo psicológico también puede darse en los hombres, esto sucede al sentirse identificados con la pareja; de todas formas dicho proceso tiene lugar cuando la mujer está realmente embarazada, y el hombre, por sentirse protector, procura que su mujer sufra en la menor medida posible todo la etapa de gestación y a su vez tiene ganas de ser partícipe de este período compartiendo absolutamente todo. Según las encuestas realizadas, las mujeres que más sufren el embarazo psicológico son jóvenes recién casadas, solteras que temen quedar embarazadas cuando su vida sexual se encuentra activa, mujeres de edad avanzada que le temen a la menopausia, mujeres estériles y las que se han casado por segunda vez y desean tener un hijo.
Comportamiento
El embarazo psicológico influye negativamente en la psiquis de la mujer, ante la actitud opuesta del médico quien le certifica que ella no se encuentra embarazada, la mujer no le cree y cambia de médico inmediatamente buscando imperiosamente que alguien certifique su deseo. El tratamiento en estos casos es más psicológico o terapéutico que medicinal, lo que se debe tratar aquí es de comprender a la paciente y el por qué de su deseo desesperado; si el entorno se muestra despectivo o poco comprensivo esto puede provocar en la mujer un severo estado de depresión que hasta incluso es capaz de llevar a un suicidio. Es importante que como médico, en estos casos, estemos más cerca que nunca de la paciente y tratemos de inducirla hacia otro tipo de ayuda profesional; debemos aconsejarle que adopte alguna terapia de grupo o que experimente compartir sus problemas con otras personas que estén atravesando la misma situación. La contención en los embarazos psicológicos es crucial para que la mujer se recupere.
Fuente: abcpedia

Existen muchos mitos acerca de la dieta que debemos seguir durante el embarazo, los alimentos que debemos evitar y la manera en que los alimentos afectan o benefician al bebé.
A continuación, te presentamos 10 de los mitos más comunes:
1. ¿Tengo que comer por dos durante el embarazo?
En el embarazo no hay de comer el doble sino comer mejor. La cantidad de comida y el peso que debes aumentar dependerá de tu actividad física y del peso con el que iniciaste tu embarazo. Una alimentación completa y variada hará que tu embarazo se desarrolle correctamente y que tu bebé gane el peso necesario.
2. ¿La comida picante le hace daño a mi bebé?
Si antes del embarazo no te afectaba ninguna comida picante, no hay razón para que ahora afecte tu embarazo o a tu bebé, aunque puede aumentar tu riesgo de que presentes acidez estomacal.
3. ¿Es seguro tomar alcohol después de los tres primeros meses de embarazo?
Lo más recomendable es evitar las bebidas alcohólicas durante tu embarazo, inclusive cuando ya estás en los últimos meses, ya que cuando tú bebes alcohol, tu bebé lo está haciendo también. Un estudio reciente publicó que incluso las pequeñas cantidades de alcohol ingeridas durante el embarazo están relacionadas con el déficit de atención en los niños.
4. ¿Algunos vegetales con sabor fuerte son malos para mi bebé?
Algunas personas señalan que comer brócoli, col o ajo le hace daño al bebé, pero esto no tiene ninguna base científica. Mantén una alimentación como la que MiDieta te ofrece y le estarás brindando un gran beneficio a tu bebé.
5. ¿Si tengo un antojo por algún alimento y no lo como, puedo estar afectando a mi bebé?
Los antojos durante el embarazo no están relacionados con las necesidades del bebé, por lo que si no puedes satisfacer tu antojo, no te preocupes.
6. ¿Puedo sufrir de acidez durante el embarazo?
La acidez se produce normalmente por una opresión del bebé sobre el aparato digestivo y un aumento de las secreciones de jugo gástrico por algún alimento. Procura evitar comidas muy condimentadas y no te acuestes terminando de comer. También los suplementos de hierro pueden producirla, por lo que es recomendable que consultes a tu médico si crees que esto es lo que te produce acidez.
7. ¿Si soy vegetariana tengo que cambiar mi dieta por el bebé?
Una dieta vegetariana puede ser saludable durante el embarazo si tu ganancia de peso y tu ingesta de vitamina B12, vitamina D, calcio, hierro y zinc es adecuada. La leche de soya fortificada y los cereales son una buena fuente de estos nutrientes, pero revisa sus etiquetas para asegurarte de que estás consumiendo lo que necesitas. De ser necesario, puedes tomar algún suplemento o multivitamínico.
También checa las porciones que te recomendamos en MiDieta para que tu ingesta de proteínas sea la adecuada y consulta con tu dietista para que te ayude a planificar tu dieta.
8. ¿Se puede hacer ejercicio durante el embarazo?
Es recomendable que hagas ejercicio moderado durante tu embarazo, pues favorece la circulación de la sangre al útero y te mantiene en forma para el momento del parto, además de ayudarte a tener una recuperación más rápida. Algunos ejercicios recomendables bajo la supervisión de tu médico son: pilates, yoga, tai-chi, caminatas y natación.
9. ¿La placenta protege al bebé de las sustancias dañinas que la madre consuma?
La placenta protege al feto, pero no de todas las sustancias dañinas. En este periodo, trata evitar consumir sustancias que te hagan daño a ti, pues también le ocasionan daño a tu bebé.
10. ¿El bebé únicamente toma lo que necesita sin importar lo que yo coma?
Todo lo que comas es muy importante, ya que los alimentos son fuente de nutrientes para ti y para tú bebé. En ocasiones, los bebés nacen con enfermedades por deficiencia de nutrientes, aun cuando la mamá no haya presentado signos de deficiencia durante el embarazo. Si sigues el plan de MiDieta, puedes estar segura de que le estarás brindando a tu bebé todos los nutrientes que necesita.
Fuente: midieta
¿Sienten los hombres el embarazo? Científicos británicos encontraron que hay hombres que sufren lo que se conoce como un “embarazo fantasma”. Los médicos reportaron que algunos sufrieron síntomas como calambres, dolores de espalda, náuseas en la mañana, depresión y, por supuesto, antojos.
Uno de los hombres que estaba siendo estudiado afirmó: “Sentí que me dolía más que a ella”.
Los hombres cuyas parejas van a tener un bebé pueden experimentar síntomas del embarazo, señalan los resultados de una nueva investigación.
Muchos de los 282 señores que participaron en el estudio sufrieron náuseas, calambres, dolor de espalda y estómagos inflamados, un fenómeno que se conoce como síndrome de Couvade.
No hay una explicación sobre este tipo de síntomas, aunque algunos expertos piensan que se trata de ansiedad. Los especialistas monitorearon al grupo de hombres de 19 a 55 años, y compararon la información con la de otro grupo sometido a controles clínicos similares.
¿Pueden los hombres sentirse embarazados?
Sí, hay hombres que tienen los síntomas. No, sólo se trata de ansiedad o hipocondría.
Los futuros padres se quejaron de síntomas como estados de ánimo cambiante, antojos, fatiga, depresión, vahídos, insomnio y dolores dentales. En casos más extremos, experimentaron inflamación estomacal que los hacía verse como si estuvieran embarazados.
La mayor parte de los hombres notaron los síntomas en la primera etapa del embarazo de sus parejas, aunque otros tuvieron que soportarlos hasta que las mujeres dieron a luz.
“Estos hombres tenían tanta armonía con sus parejas que comenzaron a sentir los mismos síntomas”, explicó el doctor Arthur Brennan.
Otro de los sujetos insistió en que el dolor estomacal que sintió durante el parto fue mayor que las incomodidades que sufrió su pareja. “Sentí que me dolía más que a ella”, aseguró. El Síndrome de Couvade viene de la palabra francesa couver, que significa empollar, pero no es un condición médica reconocida.
Según el doctor Brennan, los médicos no reconocen el síndrome de Couvade porque no hay un diagnóstico clínico aunque su investigación prueba que el síndrome existe.
Fuente: bmujer
A medida que transcurre el embarazo se van produciendo cambios importantes en el cuerpo de la madre, algunos muy visibles, otros menos. Estas transformaciones anatómicas, químicas y fisiológicas sirven para proporcionar al futuro hijo los elementos indispensables para su desarrollo.
Cambios en el cuerpo de la mujer durante el embarazo
Además de aumentar de peso, las modificaciones más espectaculares que experimenta el cuerpo de la futura madre son el cambio del tamaño del útero y de los senos. Sin embargo, también se registran algunos cambios más discretos en los sistema circulatorio, respiratorio, urinario y digestivo.
Cambios en el cuerpo de la mujer: la respiración
El embarazo provoca cambios y transformaciones en prácticamente todos los sistemas de la madre: circulatorio, digestivo e incluso en la respiración.
A lo largo del embarazo es posible que notes que te cambia ligeramente el tono de la voz o que tienes ciertas dificultades para respirar por la nariz. Es normal. Las modificaciones hormonales debidas al embarazo a veces provocan una congestión pasajera de la mucosa de la laringe, la tráquea y los bronquios.
Además, durante la última parte del embarazo, disminuyen el tono y la actividad de los músculos abdominales. El útero ha ido empujando poco a poco hacia arriba el músculo esencial de la respiración, el diafragma, lo que reduce sus movimientos; la respiración pasa a ser alta o torácica.
Por otra parte, la madre también respira por su bebé, cuyos pulmones no funcionarán hasta el parto; en cada inspiración, hay que obtener entre un 10 y un 15% de aire más de lo normal sin acelerar la respiración. Esta hiperventilación tiene, además, la ventaja de beneficiar al feto ya que hace bajar la presión de dióxido de carbono.
Cambios en el cuerpo de la mujer: los pechos
Los pechos también empiezan a hincharse y a aumentar de peso desde los primeros meses. Este desarrollo se acompaña a veces de picores y punzadas. Al cabo de unas pocas semanas los pezones sobresalen, la areola se oscurece, se abomba y aparecen pequeños bultos (los llamados tubérculos de Montgomery).
Las venas de los pechos, que suelen estar muy irrigados durante el embarazo, se hacen más visibles. En algunas ocasiones, a partir del cuarto mes, rezuma de los pezones un liquido amarillento y viscoso: se trata del calostro. Si tienes pensado dar de mamar al bebé cuando nazca, el calostro constituirá el primer alimento del bebé después del parto, ya que es rico en albúmina y vitaminas y la auténtica leche no aparece hasta tres o cuatro días después del nacimiento.
Si eres una de las mujeres que no notas ningún cambio significativo en el tamaño de tus pechos durante el embarazo, no te preocupes. Esto no tiene nada que ver con tu capacidad para tener un buen embarazo o para dar de mamar a tu futuro bebé.
Cambios en el cuerpo de la mujer: la digestión
El crecimiento del útero, impulsado por el crecimiento de tu bebé, es la transformación fundamental que provoca el resto de cambios en la mujer embarazada. Al ir aumentando de tamaño, el resto de órganos tienen que comprimirse para dejar espacio suficiente al feto, al líquido amniótico y a la placenta. Sin embargo, en el caso del sistema digestivo, es el efecto de las hormonas lo que más perturba su funcionamiento y el que normalmente provoca ciertas molestias.
La secreción de saliva aumenta repentinamente al principio del embarazo. Las encías se vuelven más sensibles y sangran durante el cepillado. Los complementos de calcio, fósforo o flúor, que recomiendan algunos médicos de forma preventiva durante el embarazo, no protegen contra las caries dentales, que son, al parecer más frecuentes durante este periodo.
Por ello, hay que limitar el consumo de azúcar y seguir cepillándose los dientes tres veces al día después de las comidas. Es conveniente visitar con regularidad al dentista para que detecte y trate las caries durante la gestación. Si fuese necesario, se pueden efectuar radiografías dentales con ciertas precauciones. Recuerda que tener una buena dentadura garantiza una mejor digestión.
Alrededor del cuarto mes de embarazo puede aparecer una sensación de ardor que surge del estómago y sube por el esófago hasta la garganta. Se trata de la pirosis, fenómeno que persistirá hasta el parto y que muchas veces se agrava cuando se está acostada. Se debe a un mal funcionamiento momentáneo del sistema que impide que los alimentos ingeridos retornen y vuelvan a subir.
Bajo la influencia de una hormona especialmente activa durante el embarazo, la progesterona, el estómago se vuelve más perezoso, menos tónico, y esto provoca a veces las náuseas que suelen tener algunas mujeres embarazadas. Los alimentos están más tiempo en el estómago, que se vacía con mayor lentitud; de ahí esa sensación inmediata de estar llena cuando se come.
Al igual que el estómago y la vesícula biliar, los intestinos se distienden por efecto de la progesterona. El transito digestivo se ralentiza y puede generar una tendencia al estreñimiento que se puede combatir con una alimentación adaptada. Este inconveniente puede, no obstante, tener un aspecto positivo: la lentitud de la digestión favorece la absorción por parte del organismo de los elementos nutritivos de los alimentos.
Cambios en el cuerpo de la mujer: el útero
Los cambios en el útero y los pechos de la embarazada son sin duda la transformación más visible que sufre el cuerpo de la mujer durante el embarazo.
El útero empieza a crecer desde el principio mismo del embarazo. Tiene mucho camino por recorrer, ya que en apenas nueve meses, su tamaño tiene que aumentar de 6,5 cm a 32-33 cm, su peso pasar de unos 50 o 60 g a más de 1 kg; , y su capacidad, de 2 o 3 mililitros a 4 o 5 litros.
Desde fuera, sólo notarás los cambios a partir del cuarto o quinto mes del embarazo, cuando tu vientre comience a hincharse considerablemente, pero, con sólo un mes o mes y medio, el médico ya podrá, mediante la palpación, apreciar la transformación del útero: de la inicial forma triangular ha pasado a sr redondo, se ha flexibilizado y ya ha alcanzado el tamaño de una naranja.
Esta evolución proseguirá a lo largo de los meses. Los órganos como el estomago, los intestinos y la vesícula se irán adaptando, mientras que la pared del vientre, elástica, se distenderá poco a poco. La figura también cambiará y puede que el tronco se arquee, tirando hacia atrás los hombros para compensar el peso del abdomen.
Cambios en el cuerpo de la mujer: la circulación
El sistema circulatorio de la embarazada también sufre pequeñas transformaciones durante el embarazo, modificándose para adaptarse a la nueva vida que se va gestando. La misión de la sangre de la madre durante el embarazo es suministrar las sustancias necesarias para el desarrollo del feto y eliminar los desechos, utilizando como intermediario un órgano que se crea ex profeso durante el embarazo: la placenta
Durante la gestación, todos los vasos sanguíneos se dilatan y el volumen de sangre materna aumenta en un litro y medio aproximadamente: pasa de 4 a 5 o 6 litros. Los glóbulos rojos quedan así disueltos en una mayor cantidad de plasma -parte liquida de la sangre. Como las necesidades de hierro aumentan, para prevenir una anemia por carencia de este elemento, se prescribe a la futura madre un suplemento durante el curso del embarazo.
El crecimiento del útero dificulta a veces el retorno de la sangre desde los miembros inferiores hacia el corazón; las piernas tienen tendencia a hincharse y existe riesgo de aparición de varices. Si la vena cava inferior, que devuelve la sangre al corazón, queda comprimida por el útero, se pueden sufrir molestias, especialmente cuando se está acostada sobre la espalda. Para evitarlas, basta con desbloquear dicha vena: lo mejor es acostarse sobre el costado izquierdo, ya que la vena cava inferior pasa a la derecha del útero.
La frecuencia cardiaca se acelera entre 10 y 15 latidos por minuto, incluso durante el sueño, y algo más en caso de que sean gemelos. Suele oscilar entre 60 y 90 latidos por minuto. El gasto cardiaco aumenta en un 30 0 un 50% desde el final del primer trimestre hasta el final del embarazo. El corazón late más deprisa porque tiene que bombear más sangre y todo el sistema cardiovascular se adapta a los esfuerzos adicionales que inevitablemente hay que realizar durante el embarazo.
La tensión arterial baja ligeramente durante los dos primeros trimestres del embarazo porque los vasos sanguíneos están dilatados. Al acercarse el final del mismo, la tensión vuelve a sus valores anteriores (de antes del embarazo), pero no debe sobrepasar el valor 14/9.
Cambios en el cuerpo de la mujer: cambios hormonales
El embarazo va acompañado de complejos procesos hormonales que permiten al organismo de la embarazada adaptarse a sus nuevas necesidades. Dos hormonas son las principales causantes de estos cambios: la progesterona y los estrógenos. Producidas por los ovarios cuando la mujer está en estado y por la placenta durante el embarazo, estas hormonas son esenciales en la vida sexual y genital de la mujer.
El equilibrio entre estas hormonas permite la implantación del huevo en el útero; también son estas hormonas las que garantizan la supervivencia del feto gracias a su acción sobre los músculos lisos, como el útero, que impide las contracciones uterinas durante el embarazo. La única hormona que sólo se segrega a lo largo del embarazo es la hormona gonadotropina coriónica, que interviene en el mantenimiento del cuerpo amarillo al principio del mismo. A lo largo de la gestación, entrarán en juego otras hormonas, como la prolactina, que activa la modificación de los pechos con vistas a la lactancia, y la oxitocina, bajo cuya influencia se desencadenara el parto.
Las transformaciones químicas que, durante el embarazo, permiten al organismo satisfacer las necesidades de energía, reparar y producir nuevos tejidos y elaborar sustancias vitales no son tan espectaculares como las mencionadas más arriba. Sin embargo, son fundamentales, tanto para la madre como para el futuro bebé. La alimenticios adquiere en este punto toda su importancia porque de ella dependen las aportaciones de calcio, proteínas, hierro, vitaminas, grasas, etc., que necesita el futuro hijo para pasar de un grupo de células a convertirse en un ser humano de mas de 3 kilos en el momento del parto. El agua, la sal, los lípidos (grasas), los azúcares y las proteínas se transforman para suministrar al feto los elementos nutritivos que puede asimilar su propio metabolismo.
Fuente: elembarazo
En las mujeres embarazadas, los cambios físicos y hormonales afectan el estado de la piel. En algunos casos se acumula grasa, en otros, se pierde elasticidad e hidratación.
Para mantener una piel saludable durante el embarazo, a continuación algunos consejos que deberás poner en práctica:
1. Limpiar. Por mayoría los dermatólogos recomiendan utilizar un limpiador facial que contenga glicerina si la piel es muy seca. Después, lavarse el cutis con gel o jabón suave, luego hidratar (procura no limpiarte o lavarte la cara más de dos veces al día, para evitar la resequedad).
2. Mujeres. Cuidarse del sol. Es importante usar protectores solares con FP 15 como mínimo (tanto para rayos UVA y UVB). Además, durante el embarazo, los niveles elevados de hormonas también afectan a las células pigmentáreas. Por ello, usar protector solar día a día es la mejor alternativa para evitar manchas en la piel, y si la exposición solar es por mucho tiempo durante las horas de máxima incidencia es mejor usar un protector de Factor mayor a 30.
3. Piel grasa o padeces de acné. Es probable que sufras erupciones y/o acné en el lapso del primer trimestre del embarazo. Puedes tratarlas utilizando productos que contengan ácido glicérico, ácido alfa hidroxiácido o eritromicina tópica (bajo prescripción). Por mayoría los dermatólogos no recomiendan el uso de retinoides tópicos “como el Retin-A o Differin” o ácido salicílico. Aunque estos ingredientes no han sido relacionados con defectos de nacimiento, cuando no hay pruebas concluyentes de una manera u otra, es mejor pecar por exceso de precaución.
4. El maquillaje. En el periodo del embarazo, la clave de algunas mujeres está en asimilar que menos es más. Además ayuda o resulta más rápido y más fácil. Lo que efectivamente necesitas para tu maquillaje son: un corrector de ojeras, algo para dar tono a la piel (si vas a salir por la noche), brillo en los labios y por último, un poco de máscara para pestañas.
Fuente: tipsybelleza
Alrededor del 90% de las mujeres desarrollan estrías durante el embarazo. A medida que el vientre se agranda, la piel se estira más y más. Si tienes predisposición a las estrías, estas pueden aparecer en el sexto o séptimo mes.
¿Se puede hacer algo por evitarlas?
Las marcas comienzan como líneas delgadas y paralelas en la dermis, que es la capa media de la piel. Aparecen cuando la piel se estira mucho en un corto periodo y mientras avanza el embarazo, la piel se vuelve cada vez más delgada y las marcas empiezan a parecer cicatrices. Mientras las marcas pueden desaparecer una vez que nazca tú bebe, esto puede tomar años, pero no quiere decir que debes rendirte a ellas. Unas simples precauciones tomadas durante los primeros días del embarazo pueden ayudar.
No necesariamente tendrás estrías. Los doctores piensan que la gente desarrolla estrías porque sus cuerpos desarrollan más de la hormona corticos tiroidea que lo normal. Esta hormona disminuye la cantidad de colágeno de la piel, que es la proteína que mantiene apretadas las fibras de la piel. La mayoría de las mujeres necesitan cuidados diarios para pasar los 9 meses de forma invicta.
Una dieta balanceada ayuda
Es vital llevar una dieta balanceada, rica en vitaminas, en especial vitamina E, C y zinc, todas las que ayudaran a que tu piel se mantenga saludable. Y beber mucha agua ayuda en muchos aspectos del embarazo, incluyendo la hidratación de la piel.
No comas por dos
Tu apetito de incrementa durante el embarazo y es normal subir unos cuantos kilos. Las mujeres en este estado necesitan alrededor de 300 calorías extras por día, pero asegúrate que estas calorías provienen de alimentos sanos, no aquellos que solamente engordan, para que tu peso aumente de manera gradual. Consulta a tu medico si te preocupa subir demasiado de peso.
Masajes para la piel
Comienza en los primeros días con cremas que tengan vitamina E o A. Pero no te dejes llevar por falsas promesas. No existen pruebas de que estas cremas puedan prevenir la aparición de estrías, pero hay evidencia de que su uso frecuente puede reducir el desarrollo manteniendo tu piel nutrida, y el acto de esparcir la crema ayuda a la circulación.
Otras soluciones para las estrías en el embarazo
Si te preocupan las estrías, existen tratamientos alternativos, aunque deberás esperar a que tu bebe nazca y haya terminado de dar pecho.
Una opción es el Retinol-A, pregunta a tu médico por esta opción.
Una manera mas extrema, es la remoción con laser, o más aun, una abdomino plastia, que consiste e una operación que remueve el exceso de grasa, piel y estrías del área del abdomen.
Fuente: temasdebelleza
Los nueve meses de gestación son para muchas mujeres una espera que en ocasiones impide que la vida sexual se lleve a cabo en forma normal. Creencias como las que dicen que el sexo podría incomodar a la guagua, son totalmente falsas siendo sólo ciertas contraindicaciones un freno al desarrollo de una relación íntima.
La idea de molestar al feto mientras se está consolidando una relación sexual es algo que a la mayoría de las mujeres se les presenta como una inquietud durante el embarazo. Eso, sumado a las molestias propias de esta etapa, son de alguna u otra manera, un impedimento para la intimidad de muchas parejas.
Para conocer un poco más acerca del actuar sexual durante este proceso, el ginecólogo – obstetra y coordinador del área de maternidad de Clínica Vespucio, doctor Enrique Gaggero, afirma que es totalmente posible sostener una relación de este tipo durante los nueve meses de gestación.
No obstante a lo anterior, hace hincapié en que “esto va a depender primero de que no existan contraindicaciones”, citando entre ellas los síntomas de embarazo prematuro, placenta previa, metrorragia (hemorragia vaginal proveniente del útero y no asociada al ciclo menstrual) o cuadro de infección del tracto genital, entre otras.
“Si es un embarazo normal, pueden tener una vida sexual activa sin problemas”, reitera el especialista y además manifiesta que “cada pareja, de acuerdo a su información al respecto, factores culturales y comunicación entre ellos, determinarán hasta cuándo tendrán relaciones regularmente durante esta etapa”.
A su vez, el ginecólogo – obstetra, sexólogo y director del Centro de Estudios de la Sexualidad en Chile (CESCH), doctor Christian Thomas, dice que a las restricciones impuestas por complicaciones físicas también se suman limitaciones por indicación psicológica, como es el caso de “las disforias, antecedentes de abuso, dispareunia psicológica, angustia, etcétera”.
Las relaciones sexuales durante el embarazo son totalmente normales y sólo la comunicación en la pareja es fundamental para conocer de los requerimientos de cada uno y de la forma más cómoda que les resulte llevar a cabo un encuentro íntimo.
Embarazo = ¿pérdida del deseo?
Según el doctor Gaggero, los cambios físicos que ocurren en la mujer “pueden hacer más difícil el tener relaciones”, pero al mismo tiempo sentencia que lo anterior no implica que el realizarlas sea imposible.
Al respecto menciona que durante los tres primeros meses de gestación, “las náuseas, vómitos y el cansancio que sienten (las mujeres), hacen que el interés sexual esté reducido”. Luego, describe al segundo trimestre como una etapa donde el malestar va disminuyendo, pero “el cambio del aspecto físico, así como el temor infundado de dañar al bebé también conspiran en disminuir la libido”, menciona.
Finalmente, el especialista se refiere a los últimos tres meses de embarazo diciendo que es la etapa más difícil para concretar relaciones sexuales, esto debido al “importante volumen abdominal y la mayor congestión pelviana”, además de – en algunos casos – la aparición de algunas patologías.
Frente a la posible pérdida del deseo sexual por parte de las mujeres encinta, el doctor Thomas sentencia que se trata de un tema “muy variable” y que mientras se observa a algunas mujeres “con aumento desmedido del deseo”, también habrá otras con “baja” de éste e incluso “abolición”.
En este mismo contexto, el ginecólogo de Clínica Vespucio afirma que las causas en el descenso de la libido están relacionadas a “cambios hormonales y más que nada psicológicos” y que por el contrario, las ganas de tener relaciones sexuales se deberá a que el “aumento de la congestión pelviana y la circulación en la zona genital”, lograrían una mejor estimulación en este periodo.
¿Y qué pasa con el deseo en el hombre? Al respecto el director del CESCH manifiesta que en general, la disminución del deseo en el hombre “tiene que ver con temores y complejos inconscientes de fantasmas en relación a la mujer – madre”.
Para el especialista, en nuestro país este complejo “es intenso y es una de las causas de dificultades de pareja”, pues explica que el hombre suele “partir a la mujer en dos: la amante; sexual y erótica y la madre; gestante y asexuada”.
La exploración del hombre
El doctor Enrique Gaggero comenta que lo más importante durante esta etapa es la comunicación que logre sostener la pareja. Relevante será entonces el hecho de que ambos estén en común acuerdo de lo que quieren realizar, además de que por supuesto, sus encuentro sexuales surjan como algo espontáneo y no obligatorio. “No seguir el concepto de hacerlo por cumplir”, manifiesta el especialista.
En cuanto al hombre y el rol que debe desempeñar, el médico cuenta que su tarea será la de “explorar todas las posibilidades para satisfacer a su pareja”. Esto, dice, lo logrará mediante la comunicación permanente con su mujer, manifestando siempre lo que desea y cuándo lo desea.
Esta actitud los ayudará sobre todo con los distintos estados de ánimo por los cuales transita la mujer embarazada y que según las palabras del profesional, “son a veces muy cambiantes”. “El descubrir lo que cada uno va queriendo en ese momento, da la posibilidad de no transformar la actividad sexual en algo rutinario”, sentencia.
Por su parte, el doctor Christian Thomas menciona que además de “brindar protección, refugio y seguridad”, el hombre debe ocupar el lugar de “hombre y padre, para así asegurar un producto sano”.
En esta misma línea, asegura que es de suma importancia que la mujer sienta la confianza de contar con el apoyo masculino “y no con un hijo más” y es por eso que reafirma la idea de que en lo sexual “deben procurarse una adecuada estimulación y acuerdo de frecuencia y posiciones para evitar el dolor o temor” frente a esta experiencia.
El sexo durante el embarazo también trae consigo algunos mitos. Entre ellos, el doctor Enrique Gaggero enuncia:
- Es falsa la idea de que tener relaciones con penetración sexual es peligroso. “No existiendo contraindicaciones, no hay problema”, asevera.
- “El bebé está protegido en el útero”, así es que no percibe las relaciones sexuales y por lo tanto no le molesta, como se piensa.
- Es verdadero que el orgasmo puede producir contracciones. Sin embargo, éstas son “generalmente transitorias y leves”. No producen daño al feto.
Frente a esta misma aseveración, el doctor Thomas dice que “a pesar de ser en teoría cercano a la verdad, en la práctica clínica no se observa esta relación”, salvo en mujeres que se encuentran con síntomas de aborto o de parto prematuro.
El sexólogo Christian Thomas dice que otro de los mitos es pensar que “el deseo sexual no es propio de las gestantes”. Al respecto enuncia que el apetito “no depende de esta condición” y reitera que incluso puede aumentar mucho durante esta etapa.
- No hay evidencia que avale la idea de que el sexo pueda producir la pérdida del embarazo.
- También es falsa la idea de que la guagua pueda percibir la actividad sexual de la madre.
- El hecho de que el niño se inquiete mientras la mamá está teniendo relaciones sexuales, no significa que esté incómodo, sino que se trata de movimientos normales, los que según el ginecólogo de Clínica Vespucio, “ocurren muchas veces como un reflejo”.
Fuente: puntovital
Los mareos durante el embarazo reciben el nombre de “enfermedad de la mañana”, porque en más del 50% de los casos se producen en ese momento del día. Si tú también te mareas, practica estos consejos. Te sentirás mejor.
El mareo es un mecanismo de defensa del cuerpo. Cuando al cerebro no le llega bien el riego sanguíneo, manda la orden de ponernos en posición horizontal (nos caemos), para que el riego se reanude más fácilmente. Ahora que estás embarazada, es fundamental que evites las caídas, pues pueden tener consecuencias más graves que el desmayo en sí.
Por eso, ante la sensación de mareo, debes actuar de la siguiente manera: vete a un lugar más fresco y quítate algo de ropa.
Abanícate y, si puedes, sumerge los brazos en agua fría. A continuación, tómate un café, una bebida azucarada o un puñado de frutos secos, para que el nivel de azúcar en tu sangre se recupere. No tardarás en sentirte mejor.
De todos modos, comenta al médico que te has mareado, porque quizá necesites tomar algún medicamento contra los mareos (no afectan al bebé).
Motivos que los ocasionan
Los mareos son un síntoma tan común en el embarazo como las náuseas, y también, como éstas, suelen desaparecer tras el primer trimestre. A partir de entonces el organismo de la futura madre ya se ha adaptado biológicamente a su nuevo estado y, salvo excepciones, el malestar cesa.
Los mareos durante estos meses pueden producirse por diversas razones:
* Mayor compresión de las arterias y de la vena cava, debido al acusado aumento de peso.
* Aumento del ritmo respiratorio de la madre (para aportar oxígeno al feto). El exceso de oxígeno en el cerebro, igual que el defecto, puede llegar a ocasionar sensación de mareo e incluso desmayos.
* Asimilación más rápida de los carbohidratos por parte de la madre (para alimentar bien al bebé), o ayuno prolongado durante varias horas, lo que puede ocasionarle importantes bajadas de azúcar en la sangre.
* Anemia muy acusada. El bebé necesita hierro para formarse, lo que puede provocar carencias de este mineral en la madre. Algunas de las consecuencias de este déficit son el cansancio, la apatía y, en los casos más acentuados, los mareos.
* Aumento en sangre de la gonadotropina coriónica, la hormona que prepara el cuerpo de la mujer para mantener el embarazo.
Otros motivos más generales que pueden producir sensación de mareo siempre, independientemente de la gestación, son el exceso de calor, porque baja la tensión, y los movimientos bruscos e inesperados, como levantarse rápidamente de la cama (estos cambios posturales repentinos limitan la cantidad de oxígeno que llega al cerebro).
Fuente: crecerfeliz