
Cuando te acomodas a la vida sedentaria y acumulas bastantes kilos con el paso del tiempo, empezar a realizar ejercicio puede parecerte un tarea imposible. Algunos de los retos con los que nos podemos encontrar van desde tener muy poco fondo y un rango de movimiento limitado a no encontrar ropa y equipamiento adecuado para entrenar. Pero lo mires por donde lo mires, el camino hacia un estilo de vida saludable y de calidad debe incluir algún tipo de actividad física y una dieta equilibrada.
La clave del éxito es pensar que estos retos son sólo obstáculos que tenemos que sobrepasar, no algo imposible de abarcar. Y recuerda, el primer paso suele ser siempre el más difícil. Una vez coges el ritmo, tu determinación te lleva muy lejos.
Busca tu actividad
Es importante que descubras aquella actividad o actividades que están hechas para ti. No necesitas correr maratones para ponerte en forma; lo que necesitas es empezar a moverte e incrementar el ritmo de forma gradual. Esto te ayudará a perder peso, y cuanto más pierdas, mejor te sentirás, mejor te verás y más querrás ejercitarte. Pero empieza poquito a poco.
Beneficios
Nadie me puede cuestionar si te digo que el ejercicio físico regular es bueno y te hace sentir bien. No sólo te ayuda a quemar calorías y perder la grasa que te sobra, sino que reduce el riesgo a padecer enfermedades del corazón, presión arterial elevada, embolia y diabetes del tipo 2.
El ejercicio físico mejora tu fuerza, tu coordinación, tu tono muscular y la densidad de tus huesos. Vamos, que mejora tu calidad de vida, haciendo las tareas simples de cada día mucho más fáciles: subir las escaleras, atarte los cordones de los zapatos o incluso dormir. Además, el ejercicio tiene beneficios psicológicos: te ayuda a sentirte mejor contigo misma, mejora tu humor y te permite desestresarte. En resumen, el ejercicio es una de las mejores actividades que puedes realizar por tu salud, especialmente si tu vida es bastante sedentaria.
Actividades para todos los gustos
Caminar es una de las actividades más simples que puedes llevar a cabo para iniciarte. Bailar es otra alternativa que sube el listón un poquito más alto. También puedes encontrar diferentes actividades acuáticas, montar en bici, levantar pesos (mancuernas, barras o Kettlebells) y realizar estiramientos. Elijas la actividad que elijas, empieza despacio, calienta antes de empezar y estira al finalizar.
Y recuerda:
1. Tu actitud lo es todo. Repítete a ti misma: “YO PUEDO”, y cree en ti. Cada pequeño esfuerzo cuenta y te proporcionará grandes resultados en el futuro.
2. Fíjate metas realistas. Empieza caminando de 5 a 10 minutos unas cuantas veces por semana y sube poco a poco la intensidad.
3. Recuerda que mantenerte activa no sólo es posible cuando sigues un programa de ejercicios. Sube y baja escaleras en vez del ascensor o monta en bici en lugar de coger el coche.
4. Prueba diferentes actividades hasta encontrar una que te guste.
5. Pon música en tus sesiones de entrenamiento: te animará a ponerte en marcha.
6. Busca una aliada. Entrenar es siempre más divertido en compañía.
7. Anota tus progresos en tu diario o agenda.
Ahora… saca la bicicleta estática y las mancuernas del trastero. Quítales las telarañas y comprométete a incrementar tu nivel de actividad. ¡Haz que el ejercicio sea parte de tu rutina diaria!
Fuente: tuimagenpersonal

Cuando una mujer está en estado debe prestar especial atención a determinadas zonas del cuerpo, como piernas, abdomen, senos y columna vertebral.
El masaje es una de las herramientas que puede ser muy útil para toda embarazada ya que además de facilitar los movimientos de la misma, ésta podrá experimentar cómo disminuyen tanto la hinchazón de sus extremidades inferiores como los calambres u otras molestias típicamente propias de la mujer embarazada.
Así pues, resultará muy recomendable favorecer en lo posible el retorno venoso de las extremidades inferiores, pues debido al sobrepeso que ahora deberán soportar, su circulación sanguínea se verá entorpecida. Una posible medida a tomar para evitar la formación de las tan temidas varices es mantenerlas en alto el mayor tiempo posible, a la vez que nos realizamos un masaje ascendente (en dirección a la ingle) para favorecer el retorno. Las duchas frías también estimulan la circulación de retorno.
También resultará importantísimo durante el embarazo reforzar los músculos abdominales ya que son los que más sufrirán a lo largo de toda la gestación y el parto. Durante estos nueve meses la piel de la mujer se dilatará en exceso, por lo que hay que mantenerla todo lo elástica que se pueda, y por ello aprovecharemos el masaje para aplicar la hidratación y nutrición que la piel de la futura mamá necesita. En cuanto al abdomen se refiere resultaría recomendable aplicar una crema hidratante por la mañana y otra antiestrías por la noche, siempre en el sentido de las agujas del reloj. En la ducha debemos usar un gel dermatológico suave pues los cambios físicos de este período provocan deshidratación, el agua de la misma no deberá ser muy caliente siendo aconsejable finalizar con un chorro de agua fría para evitar la flacidez y estimular la circulación sanguínea.
Además del abdomen y la piernas hay otras zonas del cuerpo a las que la mujer embarazada debe prestar especial atención, como la columna vertebral y los pechos. Estos últimos deben encontrarse bien sujetos para que el aumento de pecho no haga que éstos “caigan”, pero hay que tener cuidado con el tipo de sujetador que se utiliza, no se recomiendan los de aros puesto que estos pueden comprimir el pecho y dificultar la circulación sanguínea. Debemos aplicar una crema antiestrías a diario para evitar la aparición de éstas debido a la transformación de nuestros pechos tanto antes como después del parto. También se recomienda la aplicación de duchas tibias (no frías) en sentido circular. Después del parto y una vez finalizada la lactancia sí que recomendamos las duchas alternas de agua fría y caliente, éstas favorecen la tonificación.
Y en lo que a la columna se refiere, lo mejor es realizar algo de ejercicio. Lo ideal sería que acudieses a alguna clase de preparación al parto, pero si no puedes acudir siempre puedes realizar en tu casa una tabla de ejercicios, principalmente estiramientos y flexiones de pierna, de esta manera lograrás relajar la musculatura de tu columna y evitar posibles pinzamientos en la misma. Además, cuando camines o permanezcas erguida, procura mantener la espalda todo lo recta que sea posible.
Fuente: mujeractual

Hay muchos estudios sobre la obesidad hereditaria que la justifican con un gen pero también es cierto que heredamos unos hábitos de salud familiares. Si los padres no cuidan su dieta y no practican ejercicio físico seguramente los hijos tampoco lo harán..
Investigaciones sobre la obesidad hereditaria
Desde hace mucho tiempo se estudia si la obesidad puede tener una causa genética.
Se han realizado estudios que demuestran que hay una tendencia familiar hacia la obesidad, casi siempre los hijos de padres obesos tienden a ser obesos y llegan a ser adultos obesos. La comunidad científica acepta que la genética sea responsable de la obesidad pues esta demostrado que los genes intervienes en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipositos y en la distribución del tejido graso en el cuerpo.
No obstante estos estudios solo han detectado algunos de los genes que pueden estar implicados en la obesidad, quedando mucha investigación por realizar.
Averiguar si la genética es realmente culpable de la obesidad supondría un avance en el tratamiento de esta enfermedad.
Conclusiones sobre la obesidad hereditaria
No obstante la mayoría de especialistas no están de acuerdo en que la obesidad sea hereditaria y consideran la influencia de otros factores en el desarrollo de la enfermedad.
Si nos queda claro que la obesidad puede no ser hereditaria debemos buscar que factores influyen para que una persona se convierta en obesa e intentar solucionar el problema.
Aunque la herencia genética no sea la culpable de la obesidad que duda cabe que todos heredamos una serie de hábitos y comportamientos de nuestro entorno familiar que influirán en nosotros de forma decisiva, ya que los niños tienden a imitar la conducta de sus padres.
Otro punto que parece influir en la obesidad es el tamaño de la familia pues, parece comprobado, que cuanto mayor es el número de hijos menor es el riesgo de que estos lleguen a ser obesos.
¿Qué podemos hacer?
Para evitar la obesidad o compensar la obesidad hereditaria (si es nuestra tendencia familiar) debemos acostumbrar a los niños, desde bien pequeñitos, a comer sanamente, una dieta equilibra en la que estén presentes todos los nutrientes necesarios en su justa medidas conseguirá que los niños crezcan bien.
Como complemento a una dieta equilibrada está el ejercicio físico. Nuestra sociedad es cada vez más sedentaria y esta claro que mirar los deportes desde el sofá no ayuda a quemar calorías. Debemos acostumbrarnos a hacer ejercicio todos los días, ayudará a que nuestro peso y nuestra salud sean buenos.
Aunque los padres sean obesos no deberían preocuparse por si sus hijos padecerán obesidad hereditaria si inculcan, con su ejemplo, unos hábitos de vida saludables.
Seguro que pueden romper o cambiar esa tendencia.
Fuente: enbuenasmanos

La dieta de proteinas persigue perder muchos kilos en un corto período de tiempo. Es de las dietas disociativas, es decir, que no mezcla mientras estás realizándola grupos de alimentos.
En concreto, la dieta de proteínas nos dice que podemos comer sólo carne (además, toda la que queramos) y perderemos peso igualmente. ¿Donde está el truco? Lo primero, es que la carne es un alimento que nos sacia o, mejor dicho, nos da sensación de saciedad mucho antes que comiendo otros alimentos.
Lo más típico es comer carne (pollo, ternera, cerdo, cordero… en hamburguesas, filetes, fiambres…) pero tambien se pueden consumir proteínas en forma de marisco, pescado o cualquier tipo de lácteo.
En segundo lugar y el motivo principal por el que podemos adelgazar con la dieta de proteínas es más largo de explicar, pero lo podemos decir de la siguiente manera: digamos que la gasolina del cuerpo son las grasas, y que para funcionar, cada vez que necesita gasolina, coge de sus reservas. Ahora bien, por decirlo de alguna manera, la gasolina que le sale más barata es la que extrae de los hidratos de carbono, pero ¿qué pasa si con nuestra dieta de proteínas no le estamos dando al cuerpo hidratos? Lo has adivinado, cogerá combustible de lo que tenga a mano, y eso son las proteínas.
La diferencia es que se queman muchas más calorías “obteniendo combustible” de las proteínas que de los hidratos de carbono, de ahí que con esta dieta se pueda adelgazar de manera rápida en poco tiempo, el gasto calórico es mayor mientras sólo le demos al cuerpo proteínas.
Ahora bien, como ya sabe todo el mundo, una dieta no es milagrosa, siempre hay que acompañarla con algo de ejercicio físico, aunque sea andar a paso rápido veinte minutos al día.
Los más asiduos a esta dieta la defienden afirmando incluso que es muy buena para eliminar celulitis.
Hasta aquí está explicada la dieta proteica y parece todo como de cuento de hadas, pero también tiene sus inconvenientes. Lo más peligroso es que hacer esta dieta de manera prolongada provoca mucho sufrimiento al hígado, y cómo se fastidie el hígado lo tienes mal… así que es muy importante beber mucho agua al día, más de los dos litros recomendados.
Si quieres probar qué resultados te da la dieta proteica por tu cuenta (aunque no lo recomiendo para nada), no la hagas durante más de una o dos semanas, a partir de ese tiempo ve a tu dietista para que te siga con una analítica y controles correspondientes.
Fuente: mistrucosdebelleza

La vida moderna nos obliga a correr todo el día de un lado para otro todo dejándonos con pocos momentos tranquilos para relajarnos.
Este estrés puede afectar mucho la salud e, inclusive, subir la glucosa de la sangre, por lo que hay que aprender a manejarlo para mantener tanto la calidad de vida como el control de la diabetes.
¿Que es el estrés?
El estrés o tensión emocional es una respuesta de nuestro organismo a una situación de emergencia que puede ser positiva o negativa. Por ejemplo, si nos sacamos la lotería eso es una situación estresante, aunque sea muy buena.
Existe un estrés positivo, que es el que nos motiva a levantarnos, a trabajar o a estudiar, pero también existe el estrés negativo que afecta a nuestra salud.
El estrés puede ser agudo o crónico. El agudo es el que se presenta en un momento determinado, como cuando chocamos el coche o cuando ocurre un terremoto. Y el estrés crónico es el que nos afecta cuando nos enfrentamos a situaciones estresantes día tras día como son los problemas en el trabajo, conflictos con la pareja o con los amigos, o el hecho de vivir con diabetes.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando tenemos estrés?
El estrés genera en el cuerpo una respuesta de emergencia cuya función es prepararnos para luchar o para huir de un peligro.
Precisamente por eso cuando el cuerpo percibe que hay una situación de estrés aumenta su producción de adrenalina, que es la hormona de las emergencias. Para poder enfrentar ese peligro, esta hormona ocasiona una cascada de reacciones en el cuerpo como son las siguientes:
Lo que ocurre es que en vez de luchar o correr cuando hay un peligro, nos sentamos y todo ese combustible que llegó a la sangre no se utiliza.
¿Qué situaciones ocasionan más estrés?
Hay algunas situaciones como la muerte de un ser querido o la separación, así como el padecer una enfermedad crónica como la diabetes, que aumentan nuestro estrés. Éstos son otros eventos que causan estrés:
Además, el tener diabetes causa otras causas de estrés, las cuales incluyen las citas con el médico, la medición frecuente de la glucosa y el estar pendiente de la aplicación o toma de los medicamentos, entre otros.
La depresión
Es importante saber que la depresión afecta frecuentemente a las personas con diabetes. Algunos de los síntomas de la depresión se parecen a los del estrés pero son más profundos y se presentan por más tiempo. Algunos ejemplos son no sentir placer de hacer cosas que antes nos agradaban, tener tristeza y ganas de llorar frecuentemente, sentir que nadie te entiende, perder la esperanza y ver el futuro muy negativamente. Si uno se da cuenta de que está sufriendo mucho, se debe acudir al médico de inmediato ya que la depresión hay que tratarla con medicamentos y terapia.
¿Cómo se controla el estrés?
Existen varias maneras de controlar el estrés que si se ponen en práctica ayudan al bienestar general. Algunas de ellas son muy sencillas de seguir, por ejemplo:
Controlar el estrés es sencillo, sólo tenemos que incorporar actividades de relajación a la rutina de vida. Al reducir el estrés nos sentiremos mucho mejor y nos será más fácil manejar la diabetes.
Fuente: midieta
Importancia del ejercicio físico en los niños
La educación física infantil es una adaptación de la actividad física, al nivel evolutivo de los niños. Es muy importante su implementación porque lo que el niño no haga en esa etapa de su vida, cuando sea adulto le será muy dificultoso aprenderlo e incorporarlo a sus habilidades motoras.
La etapa que va desde los 3 años hasta aproximadamente los 12 años en psicomotricidad se denomina “Etapa Crítica”. En la misma el niño debe tener la posibilidad de vivenciar la mayor cantidad de experiencias motrices posibles.
Esto se debe a que su sistema neuromuscular está en formación y creciendo, y toda la experiencia que pueda adquirir se irá “almacenando” a nivel cerebral, de la misma forma que un ordenador, por consiguiente cuanto más experiencias almacenadas, mayor potencial para desarrollarse en el futuro.
Es por eso que las actividades que se hacen en la educación física infantil, se refieren principalmente a la adquisición de habilidades motoras simples y complejas como saltar, reptar, treparse, escalar, lanzar, botar, patear, etc. En este tipo de actividades predomina la coordinación neuromuscular requiriéndose muy poca presencia de las cualidades físicas fuerza, resistencia y velocidad.
No significa que no deba trabajarse la fuerza y la velocidad en los niños, se entrenan pero de una forma diferente a la de un adulto.
Todo movimiento nuevo que el ser humano aprende, en realidad es la combinación de movimientos viejos ya adquiridos; de ahí la importancia en la niñez de realizar la mayor cantidad y variedad de actividades motrices posibles.
La educación física infantil no es deporte, aunque puede utilizar al deporte reducido como una herramienta para lograr sus fines. Fundamentalmente es una rama de la educación física adaptada a las necesidades y etapa evolutiva de los niños.
Fuente: innatia
Elimínalo con ejercicio
Si de pronto te sientes cansado, agobiado, con ganas de dejar todo a un lado y salir corriendo, lo más probable es que sufras exceso de estrés. Con ejercicios de respiración y estiramientos de tu cuerpo que te ayuden a poner en equilibro tu mente y figura, resolverás esa terrible tensión.
¿Qué es el estrés?
El doctor Jay Winner, autor del libro Take the Stress Out of Your Life: A Medical Doctor’s Proven Program to Minimize Stress and Maximize Health, explicó que el estrés es una respuesta fisiológica a demandas fuertes con la que aparecen diversos mecanismos de defensa para enfrentar una situación que se percibe como amenazante o que presenta un requerimento incrementado.
“Las causas de estrés son múltiples, pero todas perturban nuestra percepción de fluidez de vida. Algunas situaciones como la muerte, un divorcio, la separación, el matrimonio, la pérdida de puestos de trabajo, los problemas jurídicos y exigencias laborales pueden generarlo”, comentó el doctor David G. Eigen, especialista en psicología y quien se ha presentado numerosas veces en programas de television de CNN y ABC.
Tipos de estrés
El doctor Richard Shadick, director del Centro de Consejería y profesor de Psicología de Pace University comentó que pueden existir muchos tipos de estrés, pero que los más comunes son el físico y el mental. “El primero puede verse en el cuerpo cuando existen síntomas como dolores de cabeza, espalda, estómago, insomnio y fatiga, y el mental cuando existe ansiedad, desesperación u otros tipos de pensamientos negativos”.
Estrés agudo. Es la forma más común de estrés. Proviene de las demandas y presiones de los últimos años.
Estrés agudo episódico. Este se desarrolla a partir de una vida desordenada y de crisis.
Estrés crónico. Es el más destructivo pues ataca cuerpo, mente y vida. Este es el estrés de la pobreza, las familias disfuncionales o que están atrapados en situaciones como: matrimonios infelices o trabajos no deseados.
10 claves para eliminarlo
* Aprende a respirar correctamente. “Utiliza ejercicios de respiración profunda para eliminar el estrés físico y emocional. No olvides que el resultado del estrés y la tensión es la falta de oxígeno a los músculos. Oxigenar nuestro cuerpo a través de la respiración profunda permite que el cuerpo se relaje”, explicó la doctora Sherrie Bourg Carter.
* Practica ejercicios de relajación. El doctor Carl G. Arinoldo, psicólogo de Stony Brook y autor de Essentials of Smart Parenting: Learning the Fine Art of Managing Your Children recomendó hacer ejercicios de relajación utilizando imágenes mentales, pues de esta manera los niveles de estrés disminuyen poco a poco.
* Practica algún deporte. Ejercitarse es una de las mejores maneras de eliminar las tensiones, ya que logras que los músculos se relajen y por ende tu estado de ánimo.
* Pasa tiempo con la familia. Hacer una lista de personas cuya compañía le guste, y hacer planes para pasar tiempo con ellos se ayudará a reducir el estrés
* Olvídate de la frustración y el fracaso. “En lugar de pensar que no vales nada cuando las cosas van mal, mejor aprende de los progresos de aprendizaje de tus errores y pregúntate ¿Qué puedo aprender de esto?”, expresó Jay Winner.
* Mejora tu estilo de vida. Un buen consejo es mantener el equilibrio con las diferentes áreas de tu vida y desarrollar una buena red de apoyo social con las personas que te rodean.
* Duerme bien. Dormir tus 8 ó 9 horas correspondientes hará que tu cuerpo y mente descansen, y de esta forma lograrás una sensación de armonía al día siguiente.
* Elimina la tensión muscular. Se trata de realizar ejercicios de tensión y distensión para lograr una relajación muscular.La posición idónea consiste en acostarse boca arriba, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo y las piernas ligeramente separadas.
* Busca asesoramiento profesional. El doctor David G. Eigen sugirió que si el estrés ha llegado a niveles más fuertes es necesario pedir ayuda porfesional, de esta manera alguno de los expertos puede ofrecerte algún tipo de terapia que contribuya a reducir el estrés.
Fuente: univision
Resumen
Te brindamos un programa pensado para activar diferentes grupos musculares. Si lo practicas en forma metódica, durante 15 minutos diarios, lograrás formas armoniosas y recuperarás rápidamente la tonicidad.

Pasos
1Piernas:
Acuéstate con la espalda apoyada en el piso, contrae el estómago y eleva levemente la cabeza del suelo.
Extiende la pierna izquierda hacia arriba, tomando el gemelo con ambas manos, mientras la otra pierna permanece abajo, sin tocar el suelo.
Cuenta hasta tres y rápidamente invierte la posición de las piernas.
Repite un total de quince veces.
2Glúteos: Acuéstate en el suelo, con las rodillas flexionadas y separadas a la altura de las caderas.
Extiende los brazos a los lados del cuerpo con las palmas hacia abajo.
Contrae el estómago, toma aire y presiona los brazos a la vez que elevas las caderas. Mantén la posición, cuenta hasta diez con los glúteos contraídos.
Exhala y vuelve al inicio bajando lentamente.
Repite diez veces.
3Abdominales:
Colócate de espaldas en el suelo con las rodillas flexionadas y separadas a la altura de las caderas.
Coloca las manos por detrás de la cabeza, elevándola del suelo.
Lleva las piernas hacia el pecho con los dedos de los pies estirados.
Mantén la cabeza hacia arriba, inhala y extiende las piernas, formando un ángulo de 45º.
Cuenta hasta tres, y exhala a la vez que bajas las piernas, para comenzar el ejercicio otra vez. Repite diez veces.

4 Brazos:
Siéntate, con las piernas extendidas, lleva los brazos hacia el frente, flexiónalos sobre el esternón bajando el pecho hacia el suelo, contrayendo los glúteos.
Desde esa posición, incorpórate llevando ambos brazos hacia atrás con las palmas hacia arriba, imaginando que se te opone una resistencia, llevando el pecho hacia adelante para sentir el estiramiento.
Termina el movimiento llevando los brazos hacia adelante, tocando la punta de los pies con las manos. Repite diez veces.

5Dorsales:
Siéntate sobre el glúteo derecho, con las rodillas flexionadas cerca del cuerpo, la mano derecha apoyada en el suelo.
Estira el brazo izquierdo por sobre la cabeza, deslizando la mano apoyada a lo largo del suelo.
Vuelve a la posición inicial.
Repite diez veces y cambia de lado.

6Cintura:
Siéntate, con las piernas abiertas y extendidas, estira los brazos a los lados del cuerpo y a la altura de los hombros.
Gira la cintura, llevando la mano izquierda hacia el pie derecho, mientras mantienes el brazo derecho arriba y por detrás del cuerpo.
Repite hacia el lado opuesto; en total, rota diez veces hacia cada lado.
7Vientre:
Siéntate en el suelo, flexiona las rodillas y sostiene las piernas junto al pecho, elevando los pies varios centímetros del suelo, manteniendo el equilibrio en el coxis y llevando la barbilla hacia el pecho.
8
Contrae el vientre, toma aire y échate hacia atrás.
Vuelve a colocarte en la posición inicial y repite diez veces.
9Pecho:
Arrodíllate, con las piernas separadas, extiende los brazos hacia el frente a la altura de los hombros.
Lleva ambos brazos hacia atrás, girando las palmas hacia arriba, imaginando que se te opone una resistencia y llevando el pecho hacia adelante para sentir el estiramiento. Exhala y vuelve a la posición inicial.
Repite de ocho a diez veces.
Fuente: biensimple