Las arcillas y barros se han usado desde hace mucho tiempo para el cuidado de la piel, gracias a sus propiedades naturales y purificantes han ayudado a millones de mujeres a tener una piel más sana. La arcilla verde es un producto natural que se usa en el sector de la cosmética para la fabricación de mascarillas limpiadoras y purificantes. Ayuda a estimular la circulación y absorbe la grasa de la piel.

Se vende en herbolarios y su precio es muy bajo (alrededor de 3 euros el paquete de arcilla verde en polvo) y da mucho de sí, puesto que cada vez que la usemos tan solo necesitaremos un par de cucharadas.

Para preparar la mascarilla tendremos que mezclar la arcilla con agua, o mejor, con infusiones, como manzanilla o té, para así beneficiarnos también de las propiedades calmantes y curativas de éstas.

Una vez que hayamos hecho la mezcla, cogemos una brocha y vamos repartiendo la arcilla por toda la cara, teniendo cuidado de que no se acerque mucho al contorno de los ojos.

Dejamos reposar la arcilla durante unos minutos, veremos que comienza a secarse rápidamente y se va quedando de un color mucho más clarito. Si quieres mantenerla más tiempo, puedes echarte agua de avena en spray (cuesta unos 3 euros) para reavivar la mezcla de arcilla.

Después lávate la cara y aplica tus cremas habituales lo antes posible, ya que el efecto exfoliación que te ha hecho la arcilla verde, hará que se absorban más rápido y mejor los nutrientes y beneficios de los cosméticos.

Fuente: MujerdeElite

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