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Publicado en 22-07-2009
Presentada en (Hombres) Por vandir

incendioLa inflamación peneana puede responder a muy diversas causas. Aunque los distintos esquemas terapéuticos suelen ser bastante sencillos, es fundamental que sea el urólogo o el dermatólogo quien realice el diagnóstico diferencial e indique el tratamiento adecuado.

Si bien las infecciones constituyen la causa más frecuente de consulta médica relacionada con las inflamaciones peneanas, existen muchas otras enfermedades que también acercan al varón al consultorio del urólogo o del dermatólogo. Dolencias como la dermatitis seborreica, el lupus o la psoriasis, distintos tipos de úlceras genitales como el herpes simplex o la sífilis primaria, uretritis, etc.; la lista de enfermedades que se manifiestan a través de la inflamación del pene es muy extensa, y lo mismo puede decirse de sus tratamientos.

Para acceder a un diagnóstico diferencial que identifique cuál es la afección que está causando la inflamación peneana es necesario distinguir entre las diferentes formas en que puede manifestarse en la piel dicha inflamación.

Las distintas formas que puede adquirir la lesión dermatológica peneana son:

Mácula: lesión plana de menos de medio centímetro.
Patch: lesión plana de más de medio centímetro.
Placa: lesión palpable sobreelevada de más de medio centímetro.
Vesícula: lesión llena de líquido de menos de medio centímetro.
Pústula: vesícula con líquido purulento en su interior.
Ampolla: lesión con líquido en su interior de más de medio centímetro.
Erosión: lesión en la cual falta la superficie de la epidermis.
Úlcera: lesión donde hay pérdida de epidermis y dermis.
Urticaria: edema cutáneo acompañado de una lesión circunscripta evanescente.
Escara: exfoliación de la superficie cutánea.
Costra: escara seca.

13516_20090403165933_495x240Un abanico de causas

¿Qué enfermedades pueden ocasionar inflamaciones en el pene? En primer lugar, existen muchas afecciones que ocasionan lesiones dermatológicas en distintas partes del cuerpo y que también afectan al pene: psoriasis, dermatitis seborreica, sífilis secundaria, pitiriasis rosada, lupus, enfermedad de Bowen, enfermedad de Paget extramamaria, infecciones dermatológicas bacterianas, virales o micóticas (causadas por hongos).

Un grupo muy particular de lesiones inflamatorias peneanas son las úlceras genitales, tanto por sus características clínicas como por su aspecto contagioso. El herpes simplex y la sífilis primaria, el chancroide o el granuloma forman parte del grupo de enfermedades de transmisión sexual (ETS), aunque algunas de ellas admiten otras vías de contagio.

Es importante tomar en cuenta que una lesión ulcerada en el pene no significa necesariamente tener sífilis, puede responder a otra afección. Lo que justifica diferenciarlas es el hecho de que requieren distintos tratamientos. Si bien generalmente se recurre a las mismas drogas, la sífilis se puede tratar con una sola dosis, mientras que las otras causas de úlceras peneanas pueden requerir tratamientos más prolongados.

Las infecciones que afectan a la uretra, como la gonorrea, también son una causa común de inflamaciones peneanas. A los fines de un correcto tratamiento es necesario agrupar las uretritis en gonococcicas y no gonococcicas. ¿Cómo hacerlo? El síntoma característico que permite realizar esta distinción es la secreción purulenta que acompaña a las primeras y que suele estar ausente en las segundas.

Otra causa muy frecuente de inflamaciones peneanas son los mismos medicamentos. La administración por vía parenteral (principalmente, aunque a veces también por vía oral) de barbitúricos, medicación hormonal, fenobarbital, tetraciclinas, salicilatos y antiinflamatorios no esteroides es una causa común de erupciones peneanas, afirman los especialistas. Estas últimas suelen adoptar la forma de erupciones solitarias, demarcadas, placas y, en algunos casos, erosiones.

El valor de un tratamiento adecuado

Es importante que aquellas personas que padecen una inflamación peneana consulten al médico dermatólogo o al urólogo, pues pueden convertirse en agentes de contagio. Además, es importante que sea el médico quien indique el tratamiento a seguir, pues la utilización inadecuada o errónea de la medicación antibiótica es el origen de la aparición de microorganismos resistentes.

Existen tratamientos sistémicos (antibióticos, antifúngicos y antipruriginosos) y tratamientos locales con cremas (antiinflamatorios). Es importante evitar la utilización prolongada de agentes esteroideos (corticoides), pues pueden ocasionar una atrofia de la piel, especialmente de una piel fina como la del glande. Para evitar estos efectos adversos, la administración de corticoides no debe exceder las 2 semanas.

En los casos en que la inflamación peneana es causada por algún medicamento, siempre que sea posible, hay que suprimir su administración y reemplazarla por otro esquema terapéutico que carezca de estos efectos colaterales.

Un párrafo sobre los chicos

La balanopostosis, una causa de inflamación peneana que afecta a los niños con bastante frecuencia, merece un párrafo aparte. La balanopostosis es el nombre de una serie de infecciones que suelen afectar a aquellos niños que padecen fimosis -comienza diciendo el doctor López-. Esta última consiste en la incapacidad de retraer el prepucio, incapacidad que genera una cavidad cerrada entre el prepucio y el glande en la que se acumula orina, y el descamamiento de la piel. El resultado es un medio de cultivo perfecto para aquellas bacterias que producen procesos inflamatorios.

Con respecto al tratamiento de la balanopostosis, si bien la inflamación cede con la implementación de tratamientos locales, debe ser resuelta ya sea con métodos quirúrgicos o ejercicios que permiten rebatir el prepucio.

Fuente: deguate

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