Nov
04
Posted on 04-11-2009
Filed Under (Dietas, Salud) Por vandir

dieta-proteica-proteinas

La dieta de proteinas persigue perder muchos kilos en un corto período de tiempo. Es de las dietas disociativas, es decir, que no mezcla mientras estás realizándola grupos de alimentos.

En concreto, la dieta de proteínas nos dice que podemos comer sólo carne (además, toda la que queramos) y perderemos peso igualmente. ¿Donde está el truco? Lo primero, es que la carne es un alimento que nos sacia o, mejor dicho, nos da sensación de saciedad mucho antes que comiendo otros alimentos.

Lo más típico es comer carne (pollo, ternera, cerdo, cordero… en hamburguesas, filetes, fiambres…) pero tambien se pueden consumir proteínas en forma de marisco, pescado o cualquier tipo de lácteo.

En segundo lugar y el motivo principal por el que podemos adelgazar con la dieta de proteínas es más largo de explicar, pero lo podemos decir de la siguiente manera: digamos que la gasolina del cuerpo son las grasas, y que para funcionar, cada vez que necesita gasolina, coge de sus reservas. Ahora bien, por decirlo de alguna manera, la gasolina que le sale más barata es la que extrae de los hidratos de carbono, pero ¿qué pasa si con nuestra dieta de proteínas no le estamos dando al cuerpo hidratos? Lo has adivinado, cogerá combustible de lo que tenga a mano, y eso son las proteínas.

La diferencia es que se queman muchas más calorías “obteniendo combustible” de las proteínas que de los hidratos de carbono, de ahí que con esta dieta se pueda adelgazar de manera rápida en poco tiempo, el gasto calórico es mayor mientras sólo le demos al cuerpo proteínas.

Ahora bien, como ya sabe todo el mundo, una dieta no es milagrosa, siempre hay que acompañarla con algo de ejercicio físico, aunque sea andar a paso rápido veinte minutos al día.

Los más asiduos a esta dieta la defienden afirmando incluso que es muy buena para eliminar celulitis.

Hasta aquí está explicada la dieta proteica y parece todo como de cuento de hadas, pero también tiene sus inconvenientes. Lo más peligroso es que hacer esta dieta de manera prolongada provoca mucho sufrimiento al hígado, y cómo se fastidie el hígado lo tienes mal… así que es muy importante beber mucho agua al día, más de los dos litros recomendados.

Si quieres probar qué resultados te da la dieta proteica por tu cuenta (aunque no lo recomiendo para nada), no la hagas durante más de una o dos semanas, a partir de ese tiempo ve a tu dietista para que te siga con una analítica y controles correspondientes.

Fuente: mistrucosdebelleza

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Abr
30
Posted on 30-04-2009
Filed Under (Celulitis, Dietas, Salud) Por vandir

fitonutrientesAlimentación recomendada para prevenir la aparición de celulitis

Comer saludablemente es una de las partes fundamentales a la hora de combatir la celulitis. Hay alimentos que la predisponen y otros que, por sus características, la evitan. Aquí te proponemos un menú modelo que puedes variar y adoptar para hacer tu dieta para evitar la celulitis.

La celulitis es uno de los trastornos más molestos, por los que tienen que pasar las mujeres, en materia de la piel. Muchas de ellas la sufren y todas la quieren evitar. Y para esto, es crucial modificar algunas costumbres alimenticias. Aquí te proponemos un plan alimentario simple que puedes seguir a diario.

En esta dieta anticelulítica tendrás que hacer cuatro comidas bien equilibradas. Comienza siempre desayunando. Puedes comer un yogur desnatado con cucharadas de avena, copos de maíz sin azúcar y también algunos frutos secos como nueces, almendras y también semillas de lino o salvado de trigo. Todas estas cosas serán fantásticas en cuanto a nutrientes esenciales para tu piel y además te aportarán fibra.

Un buen almuerzo es fundamental. Lo ideal es partir de una ensalada de temporada donde combines varias hortalizas bajas en carbohidratos, como ser verduras de hojas verdes y otras por el estilo. Completa el menú con un pescado a la plancha (salmón o atún, por ejemplo), que puedes reemplazar por pechuga de pollo o carne magra en otros días. Cierra la comida tomando un té verde media hora después.

Para la merienda, cuando te da hambre por la tarde, puedes recurrir simplemente a una buena fruta. Ideal consumir alguna con efecto diurético, como ser el melón, la piña o la sandía. Para cenar puedes prepararte una crema fría de legumbres, hirviendo, por ejemplo, lentejas, cebolla, garbanzos y perejil, completando la comida con un vaso de leche de soya o un huevo cocido.

Fuente: innatia

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Mar
12
Posted on 12-03-2009
Filed Under (Dietas) Por admin

bikinis

El cambio de temperaturas que supone la llegada del verano exige modificar ligeramente nuestra dieta, para adaptarla a nuevas necesidades nutritivas.

Una alimentación sana y equilibrada es fácilmente compatible con el sol y el calor si seguimos una serie de pautas básicas. Y es que el efecto inmediato del calor es la deshidratación del organismo. La subida del mercurio de los termómetros exige, principalmente, una dieta con alto contenido en agua y fibra, que permita mantener nuestro cuerpo hidratado, limpio y nutrido.

Una de las excelencias de la gastronomía española es el gazpacho. Este sabroso plato elaborado con hortalizas (tomate, pepino, pimiento) y aceite de oliva integra en sí todas las necesidades nutritivas del verano: es alimenticio, ligero, hidratante y muy rico en vitaminas. Además, es cardiosaludable y uno de los mejores exponentes de nuestra alabada dieta mediterránea.

Para sustituir el gazpacho siempre podemos elegir sabrosas sopas frías, cremas y otra serie de especialidades culinarias que combinan un alto valor nutritivo con las necesidades de agua que exigen las altas temperaturas: dos exquisiteces idóneas para el verano son el ajoblanco malagueño (abstenerse personas que realicen dietas de adelgazamiento) o la vichyssoise.

Verduras y pescado

Las ensaladas constituyen también un aliado fundamental en estas fechas. Frescas y deliciosas, son el mejor modo de alimentarse y refrescarse durante una intensa jornada estival. De escarola, lechuga, pepino, tomate, col, lombarda, remolacha, zanahoria, berros, rúcula, coliflor… las posibilidades que ofrecen las verduras y hortalizas para elaborar ensaladas son ilimitadas.

Si queremos que nuestra piel esté bronceada e hidratada, podemos recurrir a los betacarotenos que contiene la zanahoria (y, en general, todas las verduras y hortalizas que tienen color rojo, amarillo, naranja o verde muy oscuro). Si a estos combinados, les añadimos proteínas en forma de pollo, queso, huevo o atún, tendremos un alimento completo.

El pescado azul puede ser el complemento perfecto para una comida suculenta. Su proteína de alta calidad se combina con ácidos grasos esenciales para el organismo que ayudan a regular el nivel de colesterol.

Máxima hidratación

El sol intenso obliga a tener un organismo bien hidratado que sea capaz de soportar las altas temperaturas. Para ello, no sólo debemos tener una dieta rica en productos frescos, sino que hay que ingerir líquidos constantemente.

Dos litros de agua es una cantidad ideal para poder soportar los estragos del calor, aunque siempre existen otras bebidas más atractivas con las que complementar el consumo de agua. Por ejemplo, los zumos, que poseen gran cantidad de vitaminas y minerales, no son calóricos y están deliciosos. Por su parte, el té helado con limón y los sorbetes también contribuyen a una buena hidratación del cuerpo, sin tener que preocuparse por las calorías.

Las personas que no tengan problemas con su peso también pueden disfrutar del verano con otras bebidas refrescantes como la horchata, la leche merengada, granizados y batidos, por no hablar de deliciosos postres especialmente apetecibles en estas fechas como el helado, todos ellos ricos en nutrientes e hidratos de carbono. Siempre que sea posible evitaremos el alcohol y las bebidas carbonatadas, ya que su consumo excesivo provoca una merma de la hidratación corporal.

Fruta contra el calor

El mejor postre, tentempié y refresco del verano es la fruta. Con alto poder saciante y muy rica en agua, fibra, minerales y vitaminas, se trata de una buena ayuda en los regímenes hipocalóricos, pero también para hidratarse durante los meses de verano.

Las frutas típicas del estío suelen ser las mejores para refrescarse. Por ejemplo, la sandía y el melón llenan mucho, pero sólo tienen alrededor de 30 kilocalorías por 100 gramos. Además, su alto contenido en nutrientes y sus propiedades diuréticas son su mejor aval. Las ciruelas, melocotones, albaricoques y cerezas son otra de las frutas excelentes para el calor, sobre todo por su aporte de vitaminas, carotenos, fibra y agua.

Una buena macedonia de frutas es la mejor opción para desayunar o terminar una comida ligera: podemos combinar pedazos de sandía y melón con fresas, kiwi, melocotón, albaricoques y manzana, todo ello regado con zumo de naranja. Las frutas de verano más calóricas son las cerezas y las ciruelas, que rondan las 70 calorías por 100 gramos. Sin embargo, consumidas con moderación no se puede decir “que engorden” y son una excelente fuente de potasio y fibra.

Algunas sugerencias

Para aquellos que puedan disfrutar de la gastronomía en toda su variedad, les sugerimos disfrutar de deliciosos platos fríos, refrescantes y nutritivos, para saborear el verano tal y como se merece. Las ensaladas de patata y ensaladillas rusas son uno de los platos preferidos para esta época, aunque tendremos que tener cuidado con la mayonesa. Su valor energético es bastante alto y puede ser fuente de intoxicaciones si no se conserva bien.

Asimismo, las ensaladas de pasta y arroz, los huevos rellenos y tortillas, cócteles de marisco y pescado y el melón con jamón son otras opciones saludables para disfrutar de platos ligeros, equilibrados y refrescantes.

Fuente: Bienestar y Estetica

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