Nov
09
Posted on 09-11-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Cuerpo, Salud) Por vandir

gordo
Hay muchos estudios sobre la obesidad hereditaria que la justifican con un gen pero también es cierto que heredamos unos hábitos de salud familiares. Si los padres no cuidan su dieta y no practican ejercicio físico seguramente los hijos tampoco lo harán..

Investigaciones sobre la obesidad hereditaria

Desde hace mucho tiempo se estudia si la obesidad puede tener una causa genética.

Se han realizado estudios que demuestran que hay una tendencia familiar hacia la obesidad, casi siempre los hijos de padres obesos tienden a ser obesos y llegan a ser adultos obesos. La comunidad científica acepta que la genética sea responsable de la obesidad pues esta demostrado que los genes intervienes en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipositos y en la distribución del tejido graso en el cuerpo.

No obstante estos estudios solo han detectado algunos de los genes que pueden estar implicados en la obesidad, quedando mucha investigación por realizar.
Averiguar si la genética es realmente culpable de la obesidad supondría un avance en el tratamiento de esta enfermedad.
Conclusiones sobre la obesidad hereditaria

No obstante la mayoría de especialistas no están de acuerdo en que la obesidad sea hereditaria y consideran la influencia de otros factores en el desarrollo de la enfermedad.

Si nos queda claro que la obesidad puede no ser hereditaria debemos buscar que factores influyen para que una persona se convierta en obesa e intentar solucionar el problema.

Aunque la herencia genética no sea la culpable de la obesidad que duda cabe que todos heredamos una serie de hábitos y comportamientos de nuestro entorno familiar que influirán en nosotros de forma decisiva, ya que los niños tienden a imitar la conducta de sus padres.

Otro punto que parece influir en la obesidad es el tamaño de la familia pues, parece comprobado, que cuanto mayor es el número de hijos menor es el riesgo de que estos lleguen a ser obesos.
¿Qué podemos hacer?

Para evitar la obesidad o compensar la obesidad hereditaria (si es nuestra tendencia familiar) debemos acostumbrar a los niños, desde bien pequeñitos, a comer sanamente, una dieta equilibra en la que estén presentes todos los nutrientes necesarios en su justa medidas conseguirá que los niños crezcan bien.

Como complemento a una dieta equilibrada está el ejercicio físico. Nuestra sociedad es cada vez más sedentaria y esta claro que mirar los deportes desde el sofá no ayuda a quemar calorías. Debemos acostumbrarnos a hacer ejercicio todos los días, ayudará a que nuestro peso y nuestra salud sean buenos.

Aunque los padres sean obesos no deberían preocuparse por si sus hijos padecerán obesidad hereditaria si inculcan, con su ejemplo, unos hábitos de vida saludables.
Seguro que pueden romper o cambiar esa tendencia.

Fuente: enbuenasmanos

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Nov
03
Posted on 03-11-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Embarazada, Mujer) Por vandir

10-mitos-de-dieta-en-el-emb

Existen muchos mitos acerca de la dieta que debemos seguir durante el embarazo, los alimentos que debemos evitar y la manera en que los alimentos afectan o benefician al bebé.

A continuación, te presentamos 10 de los mitos más comunes:

1. ¿Tengo que comer por dos durante el embarazo?
En el embarazo no hay de comer el doble sino comer mejor. La cantidad de comida y el peso que debes aumentar dependerá de tu actividad física y del peso con el que iniciaste tu embarazo. Una alimentación completa y variada hará que tu embarazo se desarrolle correctamente y que tu bebé gane el peso necesario.

2. ¿La comida picante le hace daño a mi bebé?

Si antes del embarazo no te afectaba ninguna comida picante, no hay razón para que ahora afecte tu embarazo o a tu bebé, aunque puede aumentar tu riesgo de que presentes acidez estomacal.

3. ¿Es seguro tomar alcohol después de los tres primeros meses de embarazo?
Lo más recomendable es evitar las bebidas alcohólicas durante tu embarazo, inclusive cuando ya estás en los últimos meses, ya que cuando tú bebes alcohol, tu bebé lo está haciendo también. Un estudio reciente publicó que incluso las pequeñas cantidades de alcohol ingeridas durante el embarazo están relacionadas con el déficit de atención en los niños.

4. ¿Algunos vegetales con sabor fuerte son malos para mi bebé?
Algunas personas señalan que comer brócoli, col o ajo le hace daño al bebé, pero esto no tiene ninguna base científica. Mantén una alimentación como la que MiDieta te ofrece y le estarás brindando un gran beneficio a tu bebé.

5. ¿Si tengo un antojo por algún alimento y no lo como, puedo estar afectando a mi bebé?
Los antojos durante el embarazo no están relacionados con las necesidades del bebé, por lo que si no puedes satisfacer tu antojo, no te preocupes.

6. ¿Puedo sufrir de acidez durante el embarazo?
La acidez se produce normalmente por una opresión del bebé sobre el aparato digestivo y un aumento de las secreciones de jugo gástrico por algún alimento. Procura evitar comidas muy condimentadas y no te acuestes terminando de comer. También los suplementos de hierro pueden producirla, por lo que es recomendable que consultes a tu médico si crees que esto es lo que te produce acidez.

7. ¿Si soy vegetariana tengo que cambiar mi dieta por el bebé?
Una dieta vegetariana puede ser saludable durante el embarazo si tu ganancia de peso y tu ingesta de vitamina B12, vitamina D, calcio, hierro y zinc es adecuada. La leche de soya fortificada y los cereales son una buena fuente de estos nutrientes, pero revisa sus etiquetas para asegurarte de que estás consumiendo lo que necesitas. De ser necesario, puedes tomar algún suplemento o multivitamínico.

También checa las porciones que te recomendamos en MiDieta para que tu ingesta de proteínas sea la adecuada y consulta con tu dietista para que te ayude a planificar tu dieta.

8. ¿Se puede hacer ejercicio durante el embarazo?

Es recomendable que hagas ejercicio moderado durante tu embarazo, pues favorece la circulación de la sangre al útero y te mantiene en forma para el momento del parto, además de ayudarte a tener una recuperación más rápida. Algunos ejercicios recomendables bajo la supervisión de tu médico son: pilates, yoga, tai-chi, caminatas y natación.

9. ¿La placenta protege al bebé de las sustancias dañinas que la madre consuma?
La placenta protege al feto, pero no de todas las sustancias dañinas. En este periodo, trata evitar consumir sustancias que te hagan daño a ti, pues también le ocasionan daño a tu bebé.

10. ¿El bebé únicamente toma lo que necesita sin importar lo que yo coma?
Todo lo que comas es muy importante, ya que los alimentos son fuente de nutrientes para ti y para tú bebé. En ocasiones, los bebés nacen con enfermedades por deficiencia de nutrientes, aun cuando la mamá no haya presentado signos de deficiencia durante el embarazo. Si sigues el plan de MiDieta,  puedes estar segura de que le estarás brindando a tu bebé todos los nutrientes que necesita.

Fuente: midieta

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Jul
23
Posted on 23-07-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Parejas) Por vandir

22_complejosLa falta de autoestima y la inseguridad suelen ser la base de todos todos los complejos. Los físicos son los más abundantes entre los adolescentes y provocan muchas veces problemas de relación. Estos pensamientos irracionales se suman a un sentimiento de inseguridad e inmadurez que, en ocasiones, provoca tantos problemas que es necesaria ayuda para superarlos.

Usar gafas, ser bajito o demasiado alto, gordito o lleno de marcas del acné son pequeños defectos que convierten a algunos adolescentes en Auténticos “patitos feos”. Si además, esos defectos son evidentes para sus amigos o compañeros de cole o , incluso para sus hermanos, la autoestima del joven se verá dañada y lo pero de todo es que las secuelas pueden perdurar en el tiempo.

La adolescencia es un momento de gran inseguridad, por lo que los complejos florecen de una manera tremenda en esta etapa.

Es la etapa en la que aparecen los complejos como fruto de la relación con los iguales, con los miembros del grupo. Los adolescentes se imitan entre ellos, son presa fácil e irremediable de modas y precisamente por esa necesidad de ser como los otros o de tener lo que tienen los demás surgen la mayoría de los complejos. El que se sale de los límites y se muestra diferente se expone al rechazo del resto del grupo.

Ser más alto, más gordo o llevar gafas son diferencias evidentes, pero no son suficientes para provocar la descalificación o el rechazo de los demás miembros del grupo.

La reacción que el joven tenga ante la burla será la que consolide la situación. Si al percibir ese rechazo del grupo actúa con timidez y se repliega sobre sí mismo, adoptará una postura de víctima que dará más consistencia a las críticas. Asume el papel de rechazado y los amigos que se burlan consideran que, en el fondo, no están equivocados. Y no olvidemos que todavía los adolescentes pueden llegar a ser tan crueles e inconscientes como los niños.

Esta inseguridad se suma a la inmadurez afectiva típica del mundo adolescente, especialmente durante los primeros años. Los niños ponen en marcha lo que los psicólogos llaman “el enemigo común”, es decir, una actitud de rechazo hacia un miembro del grupo que les une. Hablan mal de uno de ellos, se ríen de sus defectos y así se sienten más unidos. Aunque son conscientes de que no deben reírse de sus compañeros, esa actitud muchas veces les hace ganar la confianza del grupo.

Como ayudar al acomplejado

La familia juega un papel muy importante a la hora de dotar a los adolescentes las habilidades necesarias para afrontar su aspecto sin sentirse inferiores.

La comunicación con los padres es esencial. Los complejos no sólo son fruto de la desaprobación social, sino que también pueden derivar de una educación demasiado exigente. Por eso, los padres deben seguir las siguientes recomendaciones:
- Fomentar su seguridad y autoestima, haciendo hincapié en que hay otros valores, además de los estéticos.
- Han de ser objetivos. Si creen que el complejo está justificado, la actitud más adecuada es la comprensión y recurrir a la ayuda de un profesional si es necesario. Por ejemplo, si el niño tiene realmente un problema de sobrepeso, será conveniente consultar con un endocrino.
- Hay que enseñarles a aceptarse sin buscar la perfección. Muchas veces nuestra sociedad impone ideales estéticos y modelos de comportamiento demasiado perfectos.
- Puede que el niño lleve gafas y tenga a nariz grande, pero seguro que es bueno en matemáticas o nada magistralmente.
- Enseñar al niño a reforzar su posición ante los compañeros o amigos. Si planta cara y no se apoca ante los insultos, ganará el respeto de los demás.

Fuente: mujer.orange

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Jul
16
Posted on 16-07-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Embarazada) Por vandir

090714_BebesRitmo_250x190La música estimula el desarrollo

Los recién nacidos son capaces de detectar el ritmo de la música, la cual también es una valiosa herramienta para estimular el desarrollo cerebral de los niños, desde sus edades más tempranas incluso cuanto tienen pocos meses de vida a esto se le conoce como musicoterapia.

Mejora el estado del bebé

“La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso”, afirmó el famoso pianista y compositor austriaco de origen húngaro, Franz Liszt, creador del denominado “poema sinfónico”.

Además de todas estas virtudes y de muchas otras que sería largo enumerar, las melodías se hallan íntimamente vinculadas a los seres humanos durante toda su vida, incluso desde antes de que venga al mundo, pues ejercen una especial influencia durante la infancia de acuerdo a investigaciones recientes.

Según un estudio del Instituto de Lógica, Lenguaje y Computación de la Universidad de Ámsterdam en los Países Bajos, cuando acaban de nacer los bebés, estos ya tienen la capacidad de reconocer el ritmo musical, es decir la proporción guardada entre el tiempo de un movimiento y el de otro diferente.

Algunos investigadores explican que este hallazgo sugiere que la “iniciación al ritmo” -un sentido para detectar el ritmo regular- es innata o posiblemente “se aprende” en el útero materno.

Los estudiosos holandeses consideran que para entender cómo las personas pueden aprender a conocer la música hay que descubrir las capacidades perceptivas con las que nacen los bebés.

La “iniciación al ritmo” o detección de un pulso regular en una señal auditiva, es considerada una capacidad humana fundamental, la cual ha podido tener un papel clave en el origen de la música. Por ahora, los teóricos siguen debatiendo sobre si esta característica es connatural y nace con la misma persona o es aprendida posteriormente.

Los investigadores de Ámsterdam señalan en su trabajo que los bebés recién nacidos desarrollan una actitud de expectativa ante el inicio de ciclos rítmicos, el compás, incluso cuando no está marcado por el estrés u otros factores.

Fuente: univision

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Jun
26
Posted on 26-06-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Cuerpo, Deporte) Por vandir

nino-aImportancia del ejercicio físico en los niños

La educación física infantil es una adaptación de la actividad física, al nivel evolutivo de los niños. Es muy importante su implementación porque lo que el niño no haga en esa etapa de su vida, cuando sea adulto le será muy dificultoso aprenderlo e incorporarlo a sus habilidades motoras.

La etapa que va desde los 3 años hasta aproximadamente los 12 años en psicomotricidad se denomina “Etapa Crítica”. En la misma el niño debe tener la posibilidad de vivenciar la mayor cantidad de experiencias motrices posibles.

Esto se debe a que su sistema neuromuscular está en formación y creciendo, y toda la experiencia que pueda adquirir se irá “almacenando” a nivel cerebral, de la misma forma que un ordenador, por consiguiente cuanto más experiencias almacenadas, mayor potencial para desarrollarse en el futuro.

Es por eso que las actividades que se hacen en la educación física infantil, se refieren principalmente a la adquisición de habilidades motoras simples y complejas como saltar, reptar, treparse, escalar, lanzar, botar, patear, etc. En este tipo de actividades predomina la coordinación neuromuscular requiriéndose muy poca presencia de las cualidades físicas fuerza, resistencia y velocidad.

No significa que no deba trabajarse la fuerza y la velocidad en los niños, se entrenan pero de una forma diferente a la de un adulto.

Todo movimiento nuevo que el ser humano aprende, en realidad es la combinación de movimientos viejos ya adquiridos; de ahí la importancia en la niñez de realizar la mayor cantidad y variedad de actividades motrices posibles.

La educación física infantil no es deporte, aunque puede utilizar al deporte reducido como una herramienta para lograr sus fines. Fundamentalmente es una rama de la educación física adaptada a las necesidades y etapa evolutiva de los niños.

Fuente: innatia

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Jun
04
Posted on 04-06-2009
Filed Under (Bebes y Niños, Parejas) Por vandir

salir-a-cenar-sin-el-bebe_articulo_landscapeSoluciones para una noche sin agobios.

El secreto para que vuestra primera salida sin el niño sea un éxito radica en dejarle con la persona adecuada (debe ser responsable, cariñosa…). Sólo así podrás disfrutar y estar a gusto todos.

Además de padres, seguís siendo pareja.

Por eso es muy positivo que ahora que el pequeño es un poquito menos dependiente (ya aguanta más tiempo entre una toma y la siguiente) salgan solos o con amigos a cenar o a divertirse.

Así intensificarás la relación afectiva y repondrás fuerzas y ánimo para seguir atendiendo y cuidando a tu hijo sin agotarse.

Pero, claro, para que puedas disfrutar tranquilos es fundamental que dejes al bebé con alguien que le conozca bien y esté al tanto de sus rutinas.

¿ABUELA O NIÑERA?

La mejor solución en la mayoría de los casos, y muy probablemente también en el nuestro, es que una de las abuelas vaya a tu casa.

Así el niño, al quedarse con alguien de la familia a quien conoce perfectamente y permanecer en su ambiente habitual, rodeado de sus cosas “de siempre”, tolerará mejor tu ausencia.

Si decides llevar al bebé a casa de los abuelos, es recomendable que pase la noche entera allí, en lugar de ir a buscarle de madrugada, para no interrumpir su sueño y evitar que se destemple y tenga frío.

Si eliges esta opción, antes de salir de casa repasa bien su equipaje para aseguraros de que no te olvides nada (lee el cuadro inferior); así los abuelos tendrán a mano todo lo que el pequeño pueda requerir y no será necesario que salgan corriendo a la calle para comprar algo.

En caso de que no puedas contar con los abuelos ni con algún familiar más cercanos, tendrías que preparar tu primera salida sin el bebé con más anticipación, para que les de tiempo a encontrar una niñera cariñosa y competente (debe ser mayor de edad, haber trabajado con bebés de la edad del tuyo, contar con buenas referencias, tener una evidente capacidad de resolución…).

Los métodos más fiables para ello son: hablar con tus familiares y vecinos, por si conocen a alguna que te puedan recomendar, o recurrir a una agencia especializada.

En ambos casos, antes de descartar por una persona en concreto, realiza varias entrevistas. Una vez tomada la decisión, pedirle que acuda a tu casa una hora antes de marcharos, para que conozca al niño y te de el tiempo a explicarle dónde están las cosas, así como los horarios, las costumbres y las “rarezas” de tu pequeño (si tiene que acostarle con su mantita para que concilie el sueño, por ejemplo).

Y, por supuesto, dejarle tu número de móvil, por si necesita consultaros algo.

EL MOMENTO DEL ADIÓS

Cuando llegue el momento de irse, no te vayas a escondidas. Si lo haces así, cuando tu hijo descubra que te has marchado se sentirá abandonado.

Es mejor que le digas adiós con una sonrisa, para que te recuerde contentos. Y tanto si se queda feliz como si llora, no te vayas con sentimiento de culpa. El sofocón se le pasará en cuanto salgas por la puerta, porque su memoria aún es muy corta.

Además, el hecho de que tu hagas vida de pareja favorece tu estabilidad emocional y, por tanto, también es bueno para tu pequeño.

Si para ti llega a ser algo normal dejar a tu hijo con alguien de confianza y salir juntos de vez en cuando, él también lo aceptará con naturalidad.

Y así, como consecuencia, tolerará mejor tu ausencias cuando empiece a ir a la guardería y cuando por cualquier motivo llegas tarde más de lo habitual en volver a casa.
Fuente: crecerfeliz

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Mar
31
Posted on 31-03-2009
Filed Under (Bebes y Niños) Por admin

nino-aLa llegada de un bebé a casa es un momento repleto de alegría, pero también de muchas dudas e inseguridades. Con el objetivo de solucionarlas, acaba de presentarse el Manual de Puericultura de la Asociación Española de Pediatría –en colaboración con Dodot-, que nace con el fin de convertirse en una guía de referencia para los padres sobre el cuidado y bienestar del bebé, a la que poder acudir las 24 horas del día para solucionar cualquier inquietud sobre alimentación, higiene, descanso, seguridad, comportamiento y desarrollo del más pequeño. Un total de nueve capítulos que abarcan desde el parto hasta el desarrollo del niño durante los tres primeros años de su vida, incluyendo todos los aspectos relacionados con el hecho de ser padres.

- ¿Por qué cree que es una herramienta útil para cualquier padre?
El manual tiene la característica principal de que lo hemos escrito dirigido a los padres y con lenguaje para padres y con una estructura sencilla en la medida de lo posible, a la vez que científica, para que puedan consultar de forma rápida los diferentes problemas que pueden tener acerca de su hijo. De ninguna manera tiene que sustituir el papel del pediatra, eso es obvio, pero es un libro perfectamente entendible.

-La llegada de un bebé es siempre un momento de alegría para los padres, pero también una etapa llena de cambios y novedades. ¿Cuáles son las recomendaciones básicas para afrontar este momento, en especial para los padres primerizos?
Damos los consejos básicos, desde lo más banal, que es tener preparado todo – habitación, material de higiene, de cura, vestido, etc.- hasta problemas más frecuentes que el padre y la madre pueden afrontar con un poco de información. El documento está hecho paso por paso desde que el bebé llega hasta su desarrollo. Siguiendo el libro uno puede sentirse cómodo, o más o menos seguro, a la hora de estar en contacto con el bebé por primera vez.

-“Lo más importante es que coma y que duerma bien”. Esas dos son, sin duda, las principales preocupaciones de muchos padres en las primeras semanas del bebé. Sabemos que no hay ‘recetas mágicas’, pero ¿hay algún ‘secreto’ que nos pueda ayudar a conseguir ambas cosas?
Los primeros días y semanas es básico insistir con los padres –sobre todo con la mamá- en la conveniencia de seguir la lactancia materna, que es evidentemente la mejor alimentación para el bebé. Y con un control de peso no obsesivo, dirigido por el pediatra, se dan ánimos a la madre. La lactancia materna tiene que ser a demanda al principio, sin poner horarios. Progresivamente sí se puede poner algún tipo de horario, cuando se ve que el peso es el adecuado y que la alimentación funciona.
En cuanto al sueño es lo mismo: acostumbrar al niño las primeras semanas de vida a lo que es el día y lo que es la noche, a través de hábitos. De día conviene tener ruido, paseos, contacto con el niño, y, de noche, todo lo contrario, tener silencio, sosiego, poca luz. Poco a poco el niño se va adaptando a esta diferencia entre el día y la noche, una cosa que se consigue con paciencia y con los consejos del pediatra.

-Los pediatras suelen ser firmes defensores de la lactancia materna. ¿Hasta cuándo debería prolongarse en su opinión? Y, en el caso de no ser posible, ¿podemos confiar en las leches de fórmula?
Lo ideal, y así lo marcan todas las academias de pediatría del mundo, es prolongar la lactancia materna hasta los seis meses. Es ya una lactancia materna eficaz y hasta prolongada. Sí que es cierto que entre los cuatro y los seis meses, las madres lo tenéis más complicado, por motivos laborales, con lo cual llegar a veces a los cuatro meses ya es todo un logro.

Si no es posible la lactancia materna, por diferentes motivos, la lactancia artificial es evidentemente segura y no debería haber problema. El pediatra ha de explicar que también es buena.

-Cada vez hay más casos de niños alérgicos a la leche, al huevo, al gluten… ¿A qué cree que se debe este incremento? ¿Se está haciendo algo mal?
No estamos haciendo nada mal, lo que pasa es que cada vez diagnosticamos mejor. Lo que antes a lo mejor la gente se pensaba que era un cólico o una diarrea del lactante, ahora sabemos que es una intolerancia a la leche. Diagnosticamos y tratamos, pues tenemos mejores herramientas que antes. En cuanto al gluten pasa lo mismo, estamos diagnosticando muchos más casos de celiaquía por que tenemos análisis mucho más precisos que antes no teníamos. Antes sólo se diagnosticaban celiaquías en casos de niños que cuando empezaban con gluten tenían unas grandes diarreas y se ponían muy enfermos. Ahora, gracias a las nuevas técnicas se diagnostican casos más leves. Por eso ha aumentado el caso de celiacos, que se están diagnosticando incluso ya en la edad adulta, una cosa impensable, por ejemplo, con gente que ha tenido cólico irritable toda la vida y de adulto le dicen que, en realidad, es celiaco. Esto es debido a la mejora, sin duda, de las técnicas diagnósticas.

-El problema de la obesidad es cada vez más común en la infancia.
Lo es y hay que inculcar buenos hábitos desde la infancia, por descontado. Nosotros tenemos la suerte en España de tener la dieta mediterránea, quizá uno de los valores más importantes que tiene nuestro país. Desde que comienza la alimentación complementaria, hay que tener mucho cuidado de que incluya verdura, hidratos de carbono, leche, fruta, proteínas en forma de pescado, pollo y ternera… Siguiendo estos consejos a lo largo de toda la vida se contribuye a que el niño no sea obeso.

-El chupete, ¿es o no es conveniente usarlo? ¿Cuál es su opinión al respecto de este tema?
No es un problema de conveniencia, sino de necesidad. El niño cuando succiona, primero el pecho de su madre, y después el biberón y el chupete, se tranquiliza, se calma. El chupete hace esta función. Luego, deberíamos intentar comenzar a quitarlo a partir de los dos años, más o menos, o por lo menos disminuir mucho el número de horas de chupete. Y esto, a veces, cuesta.

-Con respecto al sueño, ¿conviene que el niño duerma en la habitación de los padres durante los primeros meses o es mejor que se acostumbre a su habitación desde bien temprano?
Lo ideal es tenerlo en la habitación de los padres dos o tres meses y luego, antes de los seis meses que duerma en su habitación. Porque luego, cuando el niño tiene ya seis meses, ya se ha acostumbrado a un contacto y ya sabe cómo reclamar, ya llora cuando quiere que lo coja, cuando tiene hambre, cuando no quiere estar solo… Por eso, antes de esos seis meses, ya hay que llevarlo a su habitación para que se acostumbre, porque es una época en la que el niño no es todavía muy exigente, con tres meses aún no reclama mucho, y es un buen momento para que se acostumbre a su habitación.

¿Conviene dormir al niño o es mejor que se acostumbre a dormir él solo?
Siempre hay que intentar que el niño se duerma solo, lo que pasa es que a veces necesitas pequeñas ayudas, por ejemplo, cuando son mayores, contar un cuento o dejar un poco la luz encendida, etc, pero desde luego conviene que el niño aprenda a dormir solo. Así, cuando el niño se despierta por la noche, cosa que sucede muy a menudo, sepa volverse a dormir sin la presencia de su madre. Si no, llorará hasta que su madre aparezca, y luego esta situación se eterniza.

-Las primeras semanas para la madre suelen ser complicadas, tanto a nivel físico como psíquico. ¿Qué debe hacer y cómo ha de afrontar esos primeros días? ¿Qué consejos daría para superar la depresión post-parto?
Sí existe este momento de inseguridad y desasosiego, y creo que son muy importantes la primera y segunda visita al pediatra para que calme a la madre, explique las cosas, pese al niño, vea que todo va bien, y de alguna manera pida a la madre paciencia cuando vea que alguna cosa no salga bien. La solución es la información, y tener un referente que puede calmarte y explicarte las cosas que pasan y que, sin duda, tiene que ser el pediatra.

-Las madres suelen verse desbordadas por el exceso de información -opiniones de su entorno, de sus familiares y amigos, libros, información de internet-… ¿qué les recomienda para afrontar esta situación?
Yo soy pediatra, pero aparte de serlo creo en ello. Creo que una primera visita al pediatra, la primera semana o los primeros 10 días, o incluso antes si hay algún problema, es supertranquilizadora para la madre. Y el pediatra de alguna manera lo que hace con sus conocimientos es hacer de referente y filtra todas esas informaciones que a veces son ciertas a veces no, a veces son mitos, a veces son experiencias personales que no tienen por qué aplicarse en tu hijo. Es básico tener un pediatra de referencia que pueda explicarte y aclarar todas tus dudas.

-La llegada de un hermanito también puede ser complicada para los otros niños, en el caso de que los haya. ¿Cuáles son los consejos básicos para que la situación se desarrolle dentro de la mayor normalidad posible?
Pues precisamente darle normalidad a la situación y que el hermano entienda que las cosas tienen que compartirse, que uno ya no está solo, y aceptar sus pequeños momentos de frustración, indignación y celos, porque pasan a veces a un segundo plano. Eso es un primer paso, una primera frustración que una persona debe superar para luego hacerse adulto, madurar y tener una autoestima suficientemente fuerte. Por lo tanto hay que darle normalidad a los celos, a tener un hermano.
Valentí Pineda es Pediatra Consultor, Responsable de la Hospitalización Pediátrica y de la Unidad de Infectología Pediátrica del Hospital de Sabadell.

Fuente: Hola

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Mar
25
Posted on 25-03-2009
Filed Under (Bebes y Niños) Por admin

picashxDolor, rabia, satisfacción y aflicción. Los recién nacidos expresan con lágrimas estas emociones. Con paciencia y tiempo, las madres aprenden a diferenciar su llanto.

Hugo dejó de llorar cuando su madre, Elena, lo estrechó contra su pecho, como si el sonido del corazón de su progenitora detuviera sus lágrimas. Pero en ese mismo instante Luisa, la suegra de Elena, sentenció: “Lo vas a acostumbrar mal si lo coges en brazos cada vez que llore”.

Elena sonrió y no contestó. Tenía claro que no dejaría llorar a su bebé. Cuando ella era pequeña, lloraba mucho durante la noche. Ya de mayor, comprendió que las razones de aquel llanto tenían que ver con una sensación de profundo desamparo. Por razones familiares, Elena fue separada de su madre demasiado pronto y no estaba dispuesta a que su hijo fuera víctima de una inseguridad semejante.

Cuestión de enfoque

La actitud hacia las lágrimas de un hijo evoca la educación emocional de la madre en los primeros momentos de su vida. Todas las madres desean entender a sus bebés. Si hay algo que les preocupa es averiguar los motivos por los que llora. No ignoran que el llanto es una petición de ayuda y se apresuran a interpretar lo que le ocurre.

Algunas personas consideran que no se debe dejar llorar a un niño. Otras, por el contrario, son partidarias de esperar antes de atenderle, “para que no se acostumbre mal”. La madre primeriza se siente desorientada ante opiniones tan opuestas. Lo mejor es que siga su criterio tras averiguar las razones del llanto de su bebé. Según el pediatra y psicoanalista infantil D. W. Winnicot, hay cuatro clases de llanto, que expresan las siguientes emociones: satisfacción, dolor, rabia y aflicción. Puede resultar extraño que las lágrimas se relacionen con la satisfacción, pero así es. Cualquier ejercicio del cuerpo es bueno desde el punto de vista del niño. Los bebés lloran porque se sienten ansiosos e inseguros y eso les ayuda. Se trata de una descarga emotiva, que en ocasiones resulta placentera. El placer interviene en el llanto tanto como en el ejercicio de cualquier función corporal que libera al cuerpo de un malestar.

Dolor y seguridad

El llanto que corresponde al dolor se reconoce enseguida porque su sonido es agudo y penetrante. Además, el niño suele señalar con la postura corporal o con la mano dónde le duele. Si le molesta el estómago o el intestino, encoge las piernas; si le duele un oído, se lleva la mano a él. El llanto de dolor no es placentero y levanta en quien lo escucha el impulso de hacer algo enseguida. El hambre, para el recién nacido, es también una forma de dolor, de ahí que llore de forma desesperada cuando la comida se retrasa.

Otro tipo de dolor es el que se refiere a la sensación de inseguridad: cuando se le cambia de ropa, por ejemplo, al bebé se le cambia mucho de postura y se le deja desnudo, con lo que se nota poco seguro. A veces el pequeño llora cuando está sucio, pero no porque deteste sentirse así, sino porque asocia esa situación al cambio de ropa, que se producirá. Winnicott denomina a esta reacción “llanto aprensivo” y dice que su base es el dolor, pero un dolor recordado que sabe que se repetirá.

Las lágrimas que provienen de un ataque de rabia tienen, aunque parezca contradictorio, su lado bueno. Indican que el bebé confía en la madre, aunque se enfrente a lo que ella le propone. Un pequeño que ya no cree que pueda cambiar las cosas llora de forma triste o golpea la cabeza contra la almohada, pero no dirige su grito hacia nadie. Es saludable que el bebé conozca el alcance de su rabia. Cuando está enfadado no se siente desvalido. Si llora con rabia, pero quienes le rodean se muestran tranquilos y no dan señales de haber sido heridos, esta experiencia le permitirá comprender que lo que él siente como verdadero no es necesariamente real, que la fantasía y la realidad son cosas distintas.

Algunas personas viven dominadas por el temor a enfadarse, temen lo que pueda ocurrir si muestran su rabia. Por algún motivo, no la pudieron expresar de pequeños, quizá porque su madre tenía miedo a estas manifestaciones.

El consuelo

Las lágrimas por tristeza se producen cuando el niño ha recorrido ya un camino en el desarrollo de sus sentimientos. El motivo suele ser la culpa: cree que la madre desaparece de su vista porque ha sido malo. Ya no reacciona frente a lo que ocurre, sino que se hace responsable de cuanto le sucede. Con el tiempo, aprenderá a discriminar su responsabilidad real de la imaginaria. Cuando un bebé está triste, hay que consolarlo. Necesita amor y comprensión, pero no que le diviertan para que se olvide de lo que siente. Esta actitud le enseña a no tener miedo de sus sentimientos, a expresarlos y a no negar sus emociones.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

• El llanto del bebé es una expresión de vitalidad que conviene comprender para actuar en consecuencia. Es una señal que tenemos que aprender a interpretar.

• Las madres deben dejarse guiar por lo que su sensibilidad les dice acerca de las quejas de su bebé y no por orientaciones rígidas con las que ellas no se sientan cómodas: es el amor por su hijo lo que más le ayuda.

• La madre debe saber que, aunque quiera evitar por todos los medios que su pequeño llore, en ocasiones no podrá hacerlo. Y es que el llanto es una forma de expresar emociones que el bebé necesita para crecer. Pronto aprenderá a diferenciar y comprender unos llantos de otros.

• Las madres no deben tener miedo a que su pequeño llore de rabia: es una descarga que les enseña a diferenciar su capacidad de destrucción real de la imaginaria.

• Conviene reflexionar sobre los sentimientos que tiene la madre cuando el niño protesta. De esta forma ella comprenderá mejor la manera de actuar con su hijo.

• Es conveniente huir de las actitudes rígidas. Éstas dependen más de las difi cultades en el adulto que de las necesidades del bebé. En todo caso, la madre no debe hacerse reproches si no entiende los primeros llantos.

Fuente: Hoymujer

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