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Publicado en 04-06-2009
Presentada en (Bebes y Niños, Parejas) Por vandir

salir-a-cenar-sin-el-bebe_articulo_landscapeSoluciones para una noche sin agobios.

El secreto para que vuestra primera salida sin el niño sea un éxito radica en dejarle con la persona adecuada (debe ser responsable, cariñosa…). Sólo así podrás disfrutar y estar a gusto todos.

Además de padres, seguís siendo pareja.

Por eso es muy positivo que ahora que el pequeño es un poquito menos dependiente (ya aguanta más tiempo entre una toma y la siguiente) salgan solos o con amigos a cenar o a divertirse.

Así intensificarás la relación afectiva y repondrás fuerzas y ánimo para seguir atendiendo y cuidando a tu hijo sin agotarse.

Pero, claro, para que puedas disfrutar tranquilos es fundamental que dejes al bebé con alguien que le conozca bien y esté al tanto de sus rutinas.

¿ABUELA O NIÑERA?

La mejor solución en la mayoría de los casos, y muy probablemente también en el nuestro, es que una de las abuelas vaya a tu casa.

Así el niño, al quedarse con alguien de la familia a quien conoce perfectamente y permanecer en su ambiente habitual, rodeado de sus cosas “de siempre”, tolerará mejor tu ausencia.

Si decides llevar al bebé a casa de los abuelos, es recomendable que pase la noche entera allí, en lugar de ir a buscarle de madrugada, para no interrumpir su sueño y evitar que se destemple y tenga frío.

Si eliges esta opción, antes de salir de casa repasa bien su equipaje para aseguraros de que no te olvides nada (lee el cuadro inferior); así los abuelos tendrán a mano todo lo que el pequeño pueda requerir y no será necesario que salgan corriendo a la calle para comprar algo.

En caso de que no puedas contar con los abuelos ni con algún familiar más cercanos, tendrías que preparar tu primera salida sin el bebé con más anticipación, para que les de tiempo a encontrar una niñera cariñosa y competente (debe ser mayor de edad, haber trabajado con bebés de la edad del tuyo, contar con buenas referencias, tener una evidente capacidad de resolución…).

Los métodos más fiables para ello son: hablar con tus familiares y vecinos, por si conocen a alguna que te puedan recomendar, o recurrir a una agencia especializada.

En ambos casos, antes de descartar por una persona en concreto, realiza varias entrevistas. Una vez tomada la decisión, pedirle que acuda a tu casa una hora antes de marcharos, para que conozca al niño y te de el tiempo a explicarle dónde están las cosas, así como los horarios, las costumbres y las “rarezas” de tu pequeño (si tiene que acostarle con su mantita para que concilie el sueño, por ejemplo).

Y, por supuesto, dejarle tu número de móvil, por si necesita consultaros algo.

EL MOMENTO DEL ADIÓS

Cuando llegue el momento de irse, no te vayas a escondidas. Si lo haces así, cuando tu hijo descubra que te has marchado se sentirá abandonado.

Es mejor que le digas adiós con una sonrisa, para que te recuerde contentos. Y tanto si se queda feliz como si llora, no te vayas con sentimiento de culpa. El sofocón se le pasará en cuanto salgas por la puerta, porque su memoria aún es muy corta.

Además, el hecho de que tu hagas vida de pareja favorece tu estabilidad emocional y, por tanto, también es bueno para tu pequeño.

Si para ti llega a ser algo normal dejar a tu hijo con alguien de confianza y salir juntos de vez en cuando, él también lo aceptará con naturalidad.

Y así, como consecuencia, tolerará mejor tu ausencias cuando empiece a ir a la guardería y cuando por cualquier motivo llegas tarde más de lo habitual en volver a casa.
Fuente: crecerfeliz

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